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Kintto Lucas

Lucas, Kintto

Periodista y escritor ecuatoriano-uruguayo. Fue vicecanciller de Ecuador entre 2010 y 2012 y embajador de Uruguay para Unasur, Celac y Alba en 2013. Premio Lationamericano de Periodismo José Martí 1990. Es autor de más de quince libros, entre otros, Rebeliones Indígenas y Negras en América Latina, Mujeres del Siglo XX, La rebelión de los indios, Apuntes sobre fútbol, Con sabor a gol -fútbol y periodismo- y El arca de la realidad –de la cultura del silencio a Wikileaks-.



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Uruk, más allá del polvo...

Por Kintto Lucas*

Para Firmas Selectas de Prensa Latina

 

Las ciudades pueden ser el comienzo o el final de un camino. También pueden ser un lugar de descanso en el camino. O tal vez pueden ser un lugar de tumulto en el camino. Hay ciudades que pueden ser el propio camino y hay otras que están fuera del camino.

Están también aquellas que se perdieron en el polvo del camino, como Uruk, aquella ciudad ubicada a la orilla del Eufrates. Allí se gestó, tal vez, la obra literaria más antigua de lo que se llama humanidad: El Poema de Gilgamesh, escrito por un narrador del pueblo sumerio en tablillas de arcilla entre el año 2500 y el 2000 antes de Cristo. Entre 4000 y 4500 años atrás. En ese poema se contó, 2000 años antes que en la Biblia, la historia de un diluvio universal y una planta con la que se lograba la inmortalidad.

Uruk fue una especie de capital de la cultura sumeria, Gilgamesh un héroe que traspasó el polvo. Bueno y malo a la vez, humano y dios a la vez, este semihéroe tal vez existió, aunque sus hazañas fuesen parte de la leyenda.

Como tantas de las historias bíblicas, cuyos héroes existieron pero buena parte de sus hazañas tuvieron mucho de leyenda y creación literaria, la historia del rey de Uruk es una genial fantasía.  Sin embargo, como en toda literatura fantástica, y la biblia es el mejor ejemplo de ese género: ¿qué importa la realidad cuando la imaginación es más poderosa?

El Poema de Gilgamesh tuvo influencia fundamental en la creación de los escritores bíblicos y en la creación de Homero. La Biblia y la Odisea tuvieron sus raíces en aquellos versos creados en Uruk. La escritura se inventó en aquella zona. Gracias a ella, la imaginación y la realidad no fueron polvo en el desierto. 

ag/kl

 

*Periodista y escritor ecuatoriano-uruguayo.