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Luis Casado

Casado, Luis

Nació en Chile. Es ingeniero del Centre d’Etudes Supérieures Industrielles (CESI – París). Ha sido profesor invitado del Institut National des Télécommunications de Francia y Consultor del Banco Mundial. Su vida profesional, ligada a las nuevas tecnologías destinadas a los Transportes Públicos, lo llevó a trabajar en más de 40 países de los cinco continentes.

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Como empresario del sector de las tecnologías de la información fue premiado por la Cámara de Comercio y de Industria de París (Innovación tecnológica - 2006). Editor de “Politika” en Chile, ha publicado varios libros en Chile y Europa, en los que aborda temas económicos, lingüísticos y políticos.



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Latam y el vuelo de Juan

Por Luis Casado*

Para Firmas Selectas de Prensa Latina

 

Se sabe que LAN -que alguna vez fue LAN Chile- se fusionó con la aerolínea brasileña TAM, la del famoso comandante Rolim.

 Rolim Adolfo Amaro fue un polémico piloto y empresario brasileño que transformó a TAM en la mayor compañía aérea de Brasil entre los años 1970-2000. Mientras fue presidente de TAM, el comandante Rolim sufrió dos accidentes aéreos en aviones Fokker-100.

Finalmente, Rolim -quien solía amenizar la espera de los vuelos matinales que salían de Sao Paulo hacia Rio de Janeiro con conciertos de piano, um cafezinho y pão de queijo (un cafecito y pan de queso)-, murió a los 58 años de edad, junto a su secretaria, en un accidente de helicóptero el 8 de julio del 2001.

Tal parece que ambos no fueron las únicas víctimas...

Hace unas semanas Latam previno a la Securities and Exchange Commission (SEC) -el policía de los mercados bursátiles estadounidenses-, de un inminente default: “No podemos asegurar que en el futuro seremos capaces de cumplir con nuestras obligaciones de pago”. Como un grupo Alsacia Express cualquiera.

Sin embargo, Latam sigue promocionando sus vuelos como si nada. “Latam, el vuelo de Juan”, así se llama un video que la línea difunde en varios idiomas, en el que nos dice que,gracias a esa compañía, “Juan irá más lejos que nunca”.

Aunque la línea aérea Latam previno a las autoridades de los mercados bursátiles estadounidenses: "no podemos asegurar que en el futuro seamos capaces de cumplir con nuestras obligaciones de pago", hoy sigue promocionando sus vuelos como si nada con el video "Latam, el vuelo de Juan". Pero podría ser que Juan no regrese nunca.

Pero podría ser que Juan no regrese nunca jamás.

Los empleados de las aerolíneas disfrutan de precios muy rebajados para sus vacaciones. Los billetes comprados a precio de favor son incluso intercambiables con los de otras compañías. Latam no era una excepción. De modo que sus empleados solían venir a Europa en condiciones bastante favorables. Pero… no había que olvidar que la parte LAN de Latam es chilena…

Juan (he cambiado el nombre para evitarle represalias), antiguo empleado de LAN y luego de Latam, decidió venir a Europa para lo cual tomó un vuelo a París con escala en Madrid.  Latam le vendió los billetes correspondientes sin decir esta boca es mía.

Al llegar a Madrid, Juan se dirigió a la taquilla de Iberia, compañía que debía llevarle hasta París y se encontró con la gran sorpresa: Iberia le comunicó que su billete ya no era válido, precisando que había sido anulado y reembolsado. ¿Por quién? Por Latam, su propio empleador.

Después de 13 horas de vuelo, cansado y sin posibilidades de aclarar el entuerto, Juan optó por pagar otro billete y llegar a París donde le esperaba un pariente.

En París se enteró que el billete que Latam le había vendido había sido efectivamente anulado, pero no reembolsado. ¿Razones? Latam aprovechó que Juan viajaba a Europa para despedirle, echarlo de la empresa, dejarlo en la calle, o bien ‘desvincularlo’ como dice la jerga en uso en Chile.

Ahora bien, el finiquito de Juan, su dinero, están en Santiago, y él, en París. ¿Qué hacer? Juan tiene la obligación de regresar pero no tiene el dinero suficiente para pagar un billete de avión a precio normal.

Latam, su empleador, se cuidó mucho de prevenirle que sería despedido apenas el avión que le trajo de Santiago a Madrid -gracias a un billete que le vendió la propia línea aérea- despegase de Pudahuel.

La pachanga de la ‘reforma laboral’ no ha terminado, el monto miserable del aumento del salario mínimo fue impuesto sin que hubiese posibilidad de negociar nada, y el derecho laboral sigue siendo un chiste.

El Código del Trabajo impuesto en dictadura, redactado por el democratacristiano pinochetista William Thayer Arteaga, sigue incólume. Lo aseguraba el mismo Thayer Arteaga en un enjundioso análisis de la evolución de la legislación laboral redactado de su propia mano.

De modo que el Juan de Latam, ese que debiese ir “más lejos que nunca”, tiene que arreglárselas como pueda para volver a Chile a reclamar su finiquito, su dinero, y sus derechos conculcados. ¡Buena suerte!

Cuando le digo que esto no se inventa...

 

ag/lc

 

*Profesor, informático e ingeniero chileno.