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Rafael Cuevas

Cuevas Molina, Rafael

Nació en Ciudad de Guatemala, en 1954, y reside actualmente en Costa Rica. Estudió filosofía e historia en Rumania y Costa Rica.

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Cursó doctorado en historia en la Universidad de La Habana, Cuba. Trabaja en la Universidad Nacional de Costa Rica en el Instituto de Estudios Latinoamericanos, en donde dirige la Maestría en Estudios Latinoamericanos.

Es, además, pintor con más de diez exposiciones individuales y varias más colectivas.

Ha publicado cuento y poesía en suplementos culturales y revistas de Guatemala, República Dominicana, Venezuela, Colombia, Rumania, Honduras.

Además de la familia, la literatura, la filosofía, y la pintura, la natación es parte de su vocabulario, pues, la práctica diariamente.

Este reconocido catedrático universitario, divide su vida entre la plástica y la literatura, pero con modestia.

NOVELAS PUBLICADAS:

“Vibrante corazón arrebolado” (Editorial de la Universidad Estatal a Distancia -Costa Rica-, 1998), “Al otro lado de la lluvia” (Editorial de la Universidad Nacional - Costa Rica-, 1998) y “Los rastros de mi deseo -relato de amor intenso-” (Editorial Cultura -Guatemala-, 2000, y Editorial de la Universidad estatal a Distancia -Costa Rica-, 2002).

En prensa (apareció en abril 2003): “Pequeño libro de viajes” (Editorial de la Universidad de Costa Rica -Costa Rica-); inédita: “Recuerdos del mar”

POESIAS PUBLICADAS:

•Crónicas del centro que resplandece

ENSAYOS PUBLICADOS:

• Traspatio florecido, tendencias de la dinámica cultural en Centroamérica (1979-1990)
• El punto sobre la i (políticas culturales en Costa Rica -1948-1990)
• Identidad y cultura en Centroamérica
• Globalización e integración continental
• Centroamérica; integración cultural, social, polìtica y económica.



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Estados Unidos: el procónsul sale de gira

Por Rafael Cuevas Molina*

Para Firmas Selectas de Prensa Latina

 

Rex Tillerson, secretario de Estado de los Estados Unidos, salió de gira por América Latina. Antes de partir, en conferencia de prensa en Texas, dijo algunas cosas que, con el desparpajo del prepotente, dejó en claro respecto a las intenciones que orientaban su periplo.

Dos puntos de su agenda se disputan la primacía: la creciente presencia de Rusia y China en el continente, y Venezuela. Es decir, dos aspectos que le causan escozor al imperio porque ponen en jaque su primacía en la región.

En términos generales, y más allá de su relación con América Latina, los Estados Unidos se están acomodando ante el empuje chino. El America first y el sesgo antiglobalización de la administración Trump no es más que la respuesta ante el paulatino pero seguro retroceso de los Estados Unidos en la arena mundial ante la que  es ya la segunda economía del mundo.

Tal situación es muy difícil que cambie. Los chinos seguirán siendo una economía pujante que crece -y crecerá- a un ritmo mayor que cualquier otra del mundo en los próximos años, y su expansión mundial continuará acorde con tal crecimiento porque necesitan mercados y recursos naturales. No hay vuelta de hoja. Claro como el agua.

La gira de Tillerson por la región muestra, una vez más, que Washington está dispuesto a usar la vía violenta sin ningún desparpajo, y no está de más suponerlo.

Por su parte Rusia, con menor crecimiento y poderío económico, tiene tras sí no solo un enorme potencial sino, también, su acercamiento a China, con la que ha ido soldando una alianza que las potencia a ambas. La famosa Ruta de la seda es un ejemplo,  un proyecto  que incluye enormes inversiones de infraestructura incluso de este lado del océano.

De modo que, si los Estados Unidos quieren hacer algo respecto a la creciente presencia China en América Latina, seguramente tendrán que hacer mucho más que enviar al señor Tillerson a darse una vuelta por estos lares. Por el momento, no parece que se les haya ocurrido nada, puesto que las propuestas de la administración Trump no pasan del muro entre México y los EE.UU., la renegociación del TLCAN, salirse del Alianza del Pacífico, tratar de frenar la ola de inmigrantes que llegan a sus fronteras y conspirar contra Venezuela.

La conspiración contra Venezuela formó parte de la agenda de este tour del Secretario de Estado. EE.UU busca estrechar el cerco en torno suyo, y para eso quiere alentar a su pandilla de amigos en Latinoamérica. Ya de por sí, ellos solitos han llevado adelante algunas acciones para adelantarle trabajo al señor Secretario.

Colombia ha sido hasta ahora la punta de lanza de tales maniobras, pero recuérdese que  los demás amiguitos de Washington han creado ya, incluso, un grupo ad hoc para mostrarse indignados y descalificar a Venezuela cada vez que tienen oportunidad. Se trata del Grupo de Lima, que impulsa la agenda de la disgregada, acéfala y mediocre oposición venezolana. Su última declaración, emanada de la boca del canciller de Chile en Santiago, se opuso al adelanto de las elecciones presidenciales poco tiempo antes anunciadas por Caracas.

Tillerson vino a coordinar y tirar línea con miembros de ese grupo. Por las dudas de que no le resulte la estrategia de la presión, adelantó en Texas, antes de salir, que se les estaba pasando por la cabeza la posibilidad de incitar al ejército venezolano a que diera un golpe de Estado. ¡Tan democráticos ellos!

La instrumentación de las fuerzas armadas con el fin de derrocar gobiernos es una de las más viejas prácticas de la diplomacia y los servicios de inteligencia de los EE.UU. Que el señor Tillerson lo dijera antes de partir de visita hacia esa región -a la que su antecesor en el cargo, John Kerry, llamó su “patio trasero”- no es una novedad  porque muestra, una vez más, que Washington está dispuesto a usar la vía violenta sin ningún desparpajo y, no está de más suponerlo. Puede ser que ya esté buscando quien lo respalde en esa gira por la región.

Como es costumbre, las giras de los altos dignatarios del gobierno norteamericano no traen buenos augurios para nuestras tierras.

ag/rc

 

*Historiador, novelista, presidente de la Asociación para la Unidad de Nuestra América en Costa Rica.