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Gandásegui, Marco A.

Marco A. Gandásegui, hijo, Profesor de Sociología en la Universidad de Panamá e investigador en el Centro de Estudios Latinoamericanos (CELA), “Justo Arosemena”. Coordina el grupo de trabajo de Estudios sobre EE.UU. de CLACSO y el Observatorio sobre las Drogas de la Universidad de Panamá. Es director de la revista TAREAS. Realizó sus estudios de doctorado en la Universidad del Estado de Nueva York, EE.UU.

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Es autor de múltiples libros y artículos en revistas especializadas.

Recientemente publicó EEUU: Más allá de la crisis (edición CLACSO-Siglo XXI, México) y “El debate sobre la ampliación del Canal de Panamá” (coedición CELA-Portobelo). Además, se destacan "Las clases sociales en Panamá", "La democracia en Panamá" y "El mito de la comunicación social", entre otros. Sus artículos aparecen regularmente en Panamá y en otros países.

 


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Corea del Norte: Paz, desmilitarización y unificación

Por Marco A. Gandásegui, hijo*

Para Firmas Selectas de Prensa Latina

 

La crisis militar en la península coreana tiene más de 60 años. Es el resultado del fin de la II guerra mundial y la repartición del mundo por parte de los ejércitos victoriosos. Corea es una sola nación dividida en dos Estados. A principios del siglo XX fue colonizada por Japón.

Derrotado el imperio del ‘sol naciente’ por EE.UU. (en 1945), éste se consideró heredero de la colonia coreana. Sin embargo, fuerzas de resistencia armada locales ya existían en la península y crearon su propio gobierno. A fines de la década de 1940, EE.UU. invadió a Corea y obligó a los ‘partisanos’ a retirarse poco a poco hacia el norte.

A principios de la década de 1950 intervino el Ejército Rojo de China y detuvo el avance norteamericano. Las partes dividieron a Corea en dos repúblicas. El norte bajo el gobierno de una alianza popular (con el apoyo de China y la Unión Soviética) y el sur con un régimen plutocrático (ocupado militarmente por EE.UU.). Para alcanzar este objetivo, se firmó un cese de la guerra pero no un fin del conflicto (Tratado de Paz).

Lo más importante, en este caso, es tratar de entender qué caracteriza en la actualidad el enfrentamiento entre la República Democrática de Corea (Corea del Norte) y EE.UU. También analizar el papel de la República de Corea (Corea del Sur), China, Japón y Rusia.

Desde 1953, Corea del Norte pone sobre la mesa de negociaciones con EE.UU. tres puntos:

1.    La firma de un Tratado de Paz entre Corea y Estados Unidos.

2.    La evacuación de todas las bases militares y tropas estadounidenses de la península coreana.

3.    La unificación de las dos Coreas (Sur y Norte).

EE.UU. nunca ha aceptado sentarse a negociar con Corea del Norte. En años recientes, Corea del Sur mostró interés en negociar con su contraparte del Norte pero ha sido desautorizado por Washington. ¿Qué proponen los políticos norteamericanos? Una rendición incondicional de Corea del Norte y su integración al Sur. Esto significaría una ocupación militar norteamericana del norte de Corea.

Una alternativa como esta es inaceptable por parte de Corea del Norte. Tampoco es bien vista por China y Rusia. Incluso, Japón y Corea del Sur tampoco apoyarían una solución de este tipo. Corea del Norte optó desde el fin de la guerra con EE.UU, en 1953, por una defensa militar. Dejó en manos de los chinos y soviéticos (en aquel entonces) la diplomacia. Han pasado más de 60 años y EE.UU. no ha cambiado su posición: rendición o destrucción total.

Corea del Norte tampoco ha modificado sus propuestas: Paz, desmilitarización y unificación. Al mismo tiempo, ha promovido constantemente su preparación militar. A principios de siglo XXI entró en la carrera nuclear. En pocos años ha creado la capacidad de fabricar bombas de destrucción masiva y cohetes para transportarlas. Los coreanos del norte dicen que este armamento sirve como un elemento disuasivo, contra EE.UU., que tiene bases en Corea del Sur y Japón, con capacidad nuclear. También dispone de una Armada que rodea a la península, con capacidad de destruir de un solo golpe a la parte norte.

China ha sido el aliado de Corea del Norte desde 1949. Rusia, después de 1989, no ha abandonado su viejo aliado pero ahora lo hace más por razones geopolíticas. Japón no ve con buenos ojos la constante intromisión estadounidense en la región noreste de Asia. Es un juego geopolítico entre todas las potencias para controlar una de las áreas más estratégicas -económica y militarmente- de la Tierra.

Como consecuencia de la II guerra mundial, se dividieron Alemania y Vietnam, pero ya se reunificaron. Corea del Norte tiene que dar un paso adelante en el mundo diplomático y llevar su caso a la comunidad internacional.

El mejor ejemplo de este tipo de diplomacia la dio Panamá en el siglo XX: expulsó a las tropas norteamericanas de la Zona del Canal y acabó con el colonialismo mediante una campaña mundial que terminó arrinconando a EE.UU. Panamá también amenazó con el uso de la fuerza al señalar que el Canal no podía sobrevivir en un país ocupado por fuerzas extranjeras.

Corea del Norte ha demostrado que tiene determinación, fuerza y una identidad inquebrantable. Ahora le falta ocupar el escenario mundial con su diplomacia.

                                                                              14 de septiembre de 2017

ag/mg

 

*Profesor de Sociología de la Universidad de Panamá e investigador asociado del CELA.