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Kintto Lucas

Lucas, Kintto

Periodista y escritor ecuatoriano-uruguayo. Fue vicecanciller de Ecuador entre 2010 y 2012 y embajador de Uruguay para Unasur, Celac y Alba en 2013. Premio Lationamericano de Periodismo José Martí 1990. Es autor de más de quince libros, entre otros, Rebeliones Indígenas y Negras en América Latina, Mujeres del Siglo XX, La rebelión de los indios, Apuntes sobre fútbol, Con sabor a gol -fútbol y periodismo- y El arca de la realidad –de la cultura del silencio a Wikileaks-.



Los más leídos  


Casi nada…

Por Kintto Lucas*

Para Firmas Selectas de Prensa Latina

 

Casi me equivoco creyendo que el viento iba al sur. ¿Cómo puede ir al sur? Solamente a un ingenuo, que no sabe de rumbos, se le puede ocurrir que el viento vaya hacia el sur. El sur no existe, es una línea imaginaria como el Ecuador. En el sur y en el Ecuador miran al norte y no les importa a dónde vaya el viento…

Casi me equivoco creyendo que la gente iba hacia el este. ¿Cómo puede ir al este? Solamente a uno que no sabe de historia, se le puede ocurrir que la gente vaya al este. El este es un punto ya olvidado, que se cayó como un muro, como una frontera. En el este solo miran a occidente y no les importan las fronteras…

Casi me equivoco creyendo que el azúcar endulzaba. ¿Cómo va a endulzar? Solamente a uno que no sabe de dulces, se le puede ocurrir que el azúcar endulza. El azúcar es amarga como la mirada de quienes se pierden en la soledad, mientras huyen de las guerras…

Casi me equivoco creyendo que la sal sazonaba la vida. ¿Cómo va a sazonarla si ni siquiera puede dar sabor a la comida? Solamente a uno que no sabe de condimentos, se le puede ocurrir que la sal sazone alguna cosa. La sal solo quema la piel y el hígado de aquellos que intentan cruzar el Mediterráneo…

Casi me equivoco al creer que las palabras nombran las cosas. ¿Qué van a nombrar? Solamente a un ingenuo, que no conoce Babel, se le puede ocurrir que las palabras nombren algo. Las palabras son apenas sonidos pidiendo ayuda en medio del mar…

Casi me equivoco creyendo que el café quitaba las ganas de dormir. ¿Cómo va a quitarlas?  Solamente al que no conoce de esencias, se le puede ocurrir que el café saque las ganas de dormir. El café solo espanta los sueños para que nos olvidemos de las fantasías…

Casi me equivoco, creyendo que la mirada era diáfana, que la lluvia era agua, que la luna era clara, que el sol iluminaba…. y me equivoqué, porque tal vez nada es lo que parece… o casi nada…

ag/kl

 

*Periodista y escritor ecuatoriano-uruguayo.

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