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Kintto Lucas

Lucas, Kintto

Periodista y escritor ecuatoriano-uruguayo. Fue vicecanciller de Ecuador entre 2010 y 2012 y embajador de Uruguay para Unasur, Celac y Alba en 2013. Premio Lationamericano de Periodismo José Martí 1990. Es autor de más de quince libros, entre otros, Rebeliones Indígenas y Negras en América Latina, Mujeres del Siglo XX, La rebelión de los indios, Apuntes sobre fútbol, Con sabor a gol -fútbol y periodismo- y El arca de la realidad –de la cultura del silencio a Wikileaks-.



Los más leídos  


Por Kintto Lucas*

Para Firmas Selectas de Prensa Latina

 

Las ciudades pueden ser el comienzo o el final de un camino. También pueden ser un lugar de descanso en el camino. O tal vez pueden ser un lugar de tumulto en el camino. Hay ciudades que pueden ser el propio camino y hay otras que están fuera del camino.

 

Por Kintto Lucas*

Para Firmas Selectas de Prensa Latina

 

El mundo esta lleno de sombras. Las sombras son casi casi una población paralela en las calles de las ciudades. Hay sombras entre los edificios. Hay sombras en las miradas. Hay sombras en las licorerías. Hay sombras en los parques. Hay sombras en los corazones. Hay sombras del otro lado del sol y de la luna. Hay sombras en la luna, sombras en los distintos lugares del sentimiento, y en los distintos lugares del pensamiento.

 

Por Kintto Lucas*

Para Firmas Selectas de Prensa Latina

 

Paradoja

Los escritores utilizan la literatura como una forma de liberar sus silencios individuales y colectivos. La paradoja es que son libres y prisioneros al mismo tiempo. Es algo raro, porque los escritores están presos de sus silencios, presos de sí mismos, de sus personajes, del espacio geográfico y de sus propias vidas. Pero, por otro lado, como me decía alguna vez Gonzalo de Freitas, un viejo periodista uruguayo, son los seres más libres: pueden inventar vidas, modificar historias, matar sin castigo y sin culpa, amar y odiar sin penitencia o recompensa.

 

Por Kintto Lucas*

Para Firmas Selectas de Prensa Latina

 

La primera vez que vi a Daniel fue en un recital durante la campaña del Frente en 1971 en un comité de base cerca de mi casa, ubicado en Juan Paullier. Yo era un gurí. Mi hermano mayor estaba preso.

 

Por Kintto Lucas*

Para Firmas Selectas de Prensa Latina

 

Adiós muchachos

¿Qué decir hoy que no sea el panfleto acostumbrado repetitivo de unos, o la cola de paja de otros que recuerdan al Che como “algo de la juventud”?

 

Por Kintto Lucas*

Para Firmas Selectas de Prensa Latina

 

La Estaca

Catalunya se ha hecho sentir en las calles, manifestándose por el derecho a decidir su futuro, manifestándose contra un poder central de España concentrador y denunciado muchas veces por corrupción. Un poder que llevó a la quiebra al país. Un país que todavía tiene la herida abierta de la guerra civil, con una monarquía muy cuestionada y un tanto ridícula.

 

Por Kintto Lucas*

Especial para Firmas Selectas de Prensa Latina

 

Hubo uno allá en la Mancha,
que se le secó el cerebro
entre el poco dormir y el mucho leer,
uno que le gustaban los libros de Feliciano Silva
aquel que habló de las sinrazones,
como si se tratará de huracanes
que se abren camino entre la tierra
y queman la mirada de los incrédulos,
Quijotes y Sanchos perdiendo el sano juicio.

Entonces, cabe una pregunta:
¿Cuales serán las razones y las sinrazones
de Irma para mover los mares hasta la tierra,
juntar todos los vientos en uno,
quebrar la vida hasta las lágrimas
y hacer del día oscura noche?

No faltará quien diga
que Irma y sus razones, o sin razones,
son parte de las tantas plagas
que se le olvidaron contar a Moisés
en su libro más conocido.
Plagas que no se olvidan,
como las novelas de Feliciano de Silva,
que tanto gustaban a Don Quijote
por la claridad de su prosa
y su pensamiento profundo: 
la razón de la sinrazón que a mi razón se hace,
de tal manera mi razón enflaquece.

También hay razones que no se olvidan,
incluso a quienes se les secó el cerebro,
no por leer libros de caballería
sino por creer que el mundo de las cosas
es más importante que el mundo de los humanos,
como dijo otro Quijote más allá de la Mancha.

En todo caso, ni Cervantes, ni Moisés
ni la fantástica imaginación
de todos los autores de la Biblia,
podrían describir a Irma
y a su hermanos que vuelan por el Caribe,
como si se tratara de plagas en el Egeo,
ese momento de la vida y la muerte
en que se juntan la belleza y el espanto.

Sin embargo, una cosa está clara:
Irma es la razón de la sinrazón
de los que se les secó el cerebro,
ni de Don Quijote, ni de Feliciano de Silva,
ni de Rocinante, ni de Moisés.
Además, hay que tener en cuenta
que la Mancha no es un huracán,
y el cambio climático no es una plaga
que preceda a los diez mandamientos.

ag/kl

 

*Periodista y escritor uruguayo-ecuatoriano.
 

Por Kintto Lucas*

Especial para Firmas Selectas de Prensa Latina


Un día, un tal Jesús
expulsó a unos mercaderes de un templo,
entonces lo mandaron a prisión
y luego lo crucificaron.
Para los mercaderes,
el tal Jesús era un revoltoso.

 

Por Kintto Lucas*

Para Firmas Selectas de Prensa Latina

 

Había estado largando humo y cenizas durante un buen tiempo y no le hacían mucho caso. Había teñido las aguas del Nilo de rojo cobalto, matando plantas y animales, y prefirieron mirar a un costado. Había lanzado piedras, lava, fuego y vapor hirviendo, pero seguían sin tenerlo en cuenta. Había provocado terremotos, oleajes, tsunamis, y hasta el Minotauro se asustó, pero no creían que fuera cosa seria.

 

Por Kintto Lucas*

Para Firmas Selectas de Prensa Latina

 

Hay imbéciles.
Hay demasiados imbéciles en el mundo.
Las redes sociales, por ejemplo,
están pobladas de imbéciles anónimos.
que finalmente un día se mueren en las redes.
Pero también hay imbéciles en las ciudades,
imbéciles que no respetan los pasos cebra,
y hay también algunos que los respetan.
Hay imbéciles financieros,
imbéciles que les roban a los pueblos
imbéciles off shore.
Hay imbéciles  de terno y corbata,
y también de mameluco.
Hay muchos imbéciles en el mundo,
pero hay unos imbéciles
que sobresalen por su imbecilidad,
como aquellos
que matan civiles en cualquier parte.
Civiles que no tienen que ver con su guerra,
ni con una realidad que crearon otros.
Claro, también están los imbéciles mayores,
aquellos que inventaron a los imbéciles
que matan en cualquier parte.
Esos imbéciles son los más peligrosos,
los que provocan guerras en todos lados,
muertes, desplazamientos
y tantas imbecilidades más,
pero dicen defender la democracia en el mundo..
A esos imbéciles no los atropella un camión
con un imbécil dentro,
ni mueren en la explosión que detona otro imbécil.
Pero hay imbéciles,
Hay demasiados imbéciles en el mundo.

ag/kl

 

*Periodista y escritor ecuatoriano-uruguayo.
 

Por Kintto Lucas*

Para Firmas Selectas de Prensa Latina

 

No está bien que unos hombres
se hagan verdugos de otros hombres,
dijo Don Quijote de la Mancha
a unos guardas de por ahí,
que llevaban con cadenas
a unos sentenciados por su majestad,
mientras mostraba espada y lanza
tan maltrechas como él.
¿Por qué hacer esclavos
a quienes Dios y la naturaleza hizo libres?
les advirtió el caballero.

 Los habían apresado por no pagar impuestos al rey,
robar alguna que otra cosa
o burlarse de las órdenes de la realeza.
Entre esos, había un tal Ginés de Pasamonte
que no era otro que un pícaro aventurero
que escribía su propia historia,
hasta hoy inédita,
en la cual, como el Lazarillo de Tormes,
describía una realidad tal,
que no había imaginación que se le iguale.
En todo caso, más allá de la vida de esos señores,
cabe preguntarse: ¿cuál es el camino de la realidad y
cuál el de la imaginación?

 Como se sabe, dijo uno
que iba por los difusos caminos de la Mancha,
mientras Sancho Panza
buscaba sostenerse en el camino,
mejor dicho: acomodarse en el camino,
Don Quijote quería construir su propio camino,
mejor dicho: cambiar el camino,
Pero, en el camino del ingenioso hidalgo
había sueños posibles y sueños imposibles,
como les ocurre a tantos hoy en el Mediterráneo
y en tantos lugares que no llegaron a conocer
en sus aventuras,
Don Quijote ni Gines de Pasamonte.

 Solo los sueños imposibles cambian la realidad,
dijo otro, que iba por los mismos caminos de La Mancha.
Entonces, ¿cuál será la realidad de Rocinante?
¿Vivir en un establo camino al matadero
o arremeter contra los gigantes
disfrazados de Molinos de Viento?
¿Cuántos caminos se pueden cruzar
en la cabalgata de Rocinante?
¿Cuántos Rocinantes se pueden encontrar en el camino?
¿Qué es los que es y lo que debería ser?
¿Dónde cruza Don Quijote los caminos
de lo qué es y de lo que debería ser?
¿En qué momento de sus vidas
las personas llegan al cruce de caminos
entre lo que es y lo que debería ser?
¿En qué recodo eligen la realidad o la imaginación?
¿En qué momento deciden soñar o aferrarse a lo posible?
¿En qué instante eligen morirse por dentro
o ir en busca de un sueño imposible?
¿En qué minuto entran en la contradicción
de ser Don Quijote o Sancho Panza?
¿En qué lugar, el camino se estrechará
y abrirá la tranquera al Caballero de la Blanca Luna?

 En todo caso, no está bien que unos hombres
se hagan verdugos de otros hombres,
por no pagar impuestos al rey,
robar alguna que otra cosa
o burlarse de las órdenes de la realeza.
Y mucho menos, que los niños mueran en el mar
por escapar de una guerra.

ag/kl

 

*Periodista y escritor ecuatoriano-uruguayo
 

Por Kintto Lucas*

Especial para Firmas Selectas de Prensa Latina

 

Que bueno que Europa
restrinja la exportación
de botes inflables
y motores fuera de borda
a Libia.
Que bueno que Europa sea
tan humanitaria
y combata de una forma
tan comprometida.
el tráfico de migrantes.
Y que bueno que los europeos
no sean migrantes.
Que bueno que los europeos se preocupen
por el Mediterráneo y su cementerio
Que bueno que Europa
no sea un cementerio,
porque si bien el mar,
los botes inflables y los salvavidas
son europeos,
los muertos…  los muertos claro,
no lo son.
Tampoco lo eran Gadafi ni su familia,
ni los libios, ni los imazighen,
ni los marroquíes, ni los saharuis,
ni los kurdos, ni los eritreos,
ni los iraquíes, ni los somalíes,
ni los argelinos, ni los yugoeslavos,
(¿ni los yugoeslavos?),
ni los etíopes, ni los sirios.
Que bueno que los europeos
no son sirios,
y que bueno que los sirios
no son europeos
ni de Estados Unidos, claro.
Que bueno que no hay migrantes
de Estados Unidos en Europa.
Y que bueno que los europeos
puedan comprar
salvavidas y botes inflables
sin ninguna restricción, claro,
y pelotas, y sombrillas
y baldecitos de arena,  y palitas
y moldecitos, y sillas playeritas,
así pueden disfrutar de la playa.
Que bueno que todavía existan playas.
aunque los tambores de la muerte
se escuchen desde la orilla.

ag/kl

 

*Periodista y escritor ecuatoriano-uruguayo.
 

Por Kintto Lucas*

Especial para Firmas Selectas de Prensa Latina


 Hay veces que uno se cansa
del desayuno y el almuerzo,
del sol del medio día y de la lluvia,
de las mentiras y verdades.
Hay veces que uno se cansa
de los amigos y los enemigos
de los revolucionarios de escritorio
y de los escritorios,
de las televisiones en blanco y negro,
sobre todo cuando son a color y digital.
Hay veces que uno se cansa
de los buenos días y las buenas noches,
de construir atajos hacia los sueños
para despertarse después,
de los sueños mal dormidos y mal soñados.
Hay veces que uno se cansa
de las bombas y los camiones matando
con la excusa de un Dios,
Hay veces que uno se cansa
de Dios y sus voceros,
y los cuentos para justificar
la vida y la muerte.
Hay veces que uno se cansa
del petróleo y los supermercados
del consumo y de los consumistas,
de los gobiernos mal encuadernados
y la historia mal contada,
de la geopolítica y las redes sociales.
Hay veces que uno se cansa
de la vida y de la muerte,
de los muertos y los vivos.
Pero finalmente uno sabe
que la farsa debe continuar
para cruzar el Aqueronte
y llegar a la otra orilla del infierno.

 

Fadiga

Às vezes, eu canso
do café da manhã e do almoço,
do sol do meio-dia e da chuva,
das mentiras e verdades.
Às vezes, eu canso
dos amigos e dos inimigos,
dos revolucionários de escritório
e dos escritórios,
dos televisores em preto e branco,
quando são a cor e digital.
Às vezes, eu canso
do bom dia e boa noite,
de construir atalhos aos sonhos
para acordar depois,
de sonhos maus dormidos e maus sonhados
Às vezes, eu canso
das bombas e caminhões matando
com a desculpa de um Deus,
Às vezes, eu canso
de Deus e seus porta-vozes,
e as estórias para justificar
a vida e a morte.
Às vezes, eu canso
do petróleo e dos supermercados,
do consumo e dos consumistas,
dos governos maus encadernados
e da história mal contada,
da geopolítica e as redes sociais.
Às vezes, eu canso
da vida e da morte,
dos mortos e os vivos.
Mas, finalmente, eu sei
que a farsa deve continuar
para atravessar o Acheron
e chegar ao outro lado do inferno.

ag/kl

 

*Periodista y escritor ecuatoriano-uruguayo.

(Del libro El naufragio de la humanidad, edición bilingüe en español-portugués, próximo a salir.)

 

Por Kintto Lucas*

Especial para Firmas Selectas de Prensa Latina

 

Guadalupe cree en Dios,

como misionera cristiana

caminó por las calles de Siria.

 

Por Kintto Lucas*

Para Firmas Selectas de Prensa Latina

 

 

 

 
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