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jueves 30 de noviembre de 2023
China y Rusia vs EEUU

Como si no alcanzara con Ucrania, ¿viene otro conflicto mundial sobre Taiwán? (II fin)

Un conflicto extendido, una ampliación de las polémicas actuales en una Guerra Fría II, no se limitaría al campo militar, ni tampoco a una hipotética acción militar de la R.P. China para reunificar Taiwán. La razón última de ese enfrentamiento de los EEUU. (y algunos de sus aliados, no todos), no solo con la R.P. China o Rusia, sino con el resto del mundo, es la intención de eternizar un mundo unipolar que va en contra del más elemental raciocinio. Simplemente es inaceptable que los EEUU. den golpes de estado en Ucrania y otros lugares, invadan otros países, traten de perpetuar monarquías medievales en países petroleros, eviten por todos los medios la formación de un estado unificado coreano, quieran destruir la soberanía de Cuba, Venezuela, Irán, Nicaragua, y un largo etcétera.

Guerras financieras, comerciales y económicas

Si bien un conflicto militar a gran escala entre Estados Unidos y China es sólo hipotético (aunque muy posible), los dos países ya están compitiendo fuertemente en el campo de la economía, como consecuencia del acoso económico de los EE.UU. a la gran potencia emergente en el Lejano Oriente. Si este acoso se intensificara, tendría consecuencias devastadoras para la economía mundial, dijo a la publicación online “Insider” Glenn O’Donnell, vicepresidente y director de investigación de la empresa de estudio de mercados Forrester. «Esto podría ser mayor que 1929″, afirmó, refiriéndose a la Gran Depresión.

Así como necesitaría aumentar significativamente su producción de municiones para un enfrentamiento militar en gran escala sea con Rusia o con la R.P. China, como vimos en la primera parte, ya hay un creciente reconocimiento de que los EEUU. ya dependen de China en obtener insumos cruciales para hacer muchos otros productos fuera de la industria de la defensa, desde farmacéuticos, vehículos eléctricos y hasta juguetes. En particular, EE.UU. trata de aumentar su producción de chips semiconductores, las minúsculas piezas de tecnología que alimentan los teléfonos inteligentes, los automóviles y los refrigeradores. Alrededor del 90 por ciento de los semiconductores más avanzados son producidos por la poderosa empresa taiwanesa de semiconductores TSMC, En un intento por liberarse de esta “dependencia», Estados Unidos ha aprobado la Ley CHIPS y Ciencia y la Ley de Reducción de la Inflación, que incluyen grandes incentivos para tratar de revivir la fabricación de semiconductores en el país, y también se han impuesto aranceles exagerados y transparentemente proteccionistas a la importaciones chinas (violando los acuerdos del WTO), en un esfuerzo por obstaculizar la industria de semiconductores de la R.P. China, que de reunificarse con Taiwán seria controladora mundial de esos artículos.
A tenor con todo ellos, considero de la mayor importancia tocar el tema de los minerales estratégicos, unos de los más polémicos y urgentes:

1. La posición dominante de la R. P. China como extractor y procesador de más del 95 por ciento de la producción mundial de minerales de tierras raras y los rápidos aumentos en el consumo de tierras raras debido al surgimiento de nuevas tecnologías de energía limpia y relacionadas con la defensa, implica que en caso de un conflicto abierto el Complejo Militar Industrial estadounidense agotaría rápidamente su disponibilidad de tierras raras. Lo mismo ocurriría en países industriales con Japón y la Unión Europea. Los 15 elementos del grupo de los lantánidos (lantano, cerio, praseodimio, neodimio, prometio, samario, europio, gadolinio, terbio, disprosio, holmio, erbio, tulio, iterbio y lutecio, números atómicos 57 a 71) se conocían originalmente como tierras raras. Recientemente, se han incluido otros dos elementos (escandio e itrio). Las tierras raras se utilizan ampliamente en productos de alta tecnología y energía limpia porque confieren propiedades especiales de magnetismo, luminiscencia y resistencia. Las tierras raras también se utilizan ampliamente en sistemas de armas, de la industria aeroespacial y la producción de armamento nuclear.

2. Las previsiones estiman que en las próximas décadas el mundo necesitará muchas veces más cobalto, cobre, litio y manganeso, entre otros minerales, de lo que se produce actualmente. Esto plantea un desafío estratégico para Estados Unidos, ya que China domina las cadenas globales de suministro de minerales críticos y representa el 60 por ciento de la producción mundial y el 85 por ciento de la capacidad de procesamiento. Para ayudar a satisfacer la demanda y diversificar la oferta, los responsables políticos occidentales miran cada vez más a África, hogar de aproximadamente un tercio de los recursos minerales del mundo. Pero hay un “problemita”, que la R.P. China ha llegado primero.

Más allá de los bienes tangibles y el comercio de mercancías, un conflicto con la R.P. China también sería terriblemente cuestionado en los mercados financieros. Es casi seguro que los EEUU. y sus aliados impondrían sanciones, como lo han hecho contra Rusia, y la economía china se vería «dañada por las consecuencias», expresó Scott Kennedy, experto en la economía de China en el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales, otro “think tank”. Pero decidir exactamente qué sanciones implementar y cuándo es prudente (ni hablemos moral) otra guerra económica es una tarea ardua y grave. Determinar qué medidas probablemente serán más efectivas, al mismo tiempo que menos dañinas para los propios EEUU. y conseguir que los aliados se unan a ellas no es una tarea fácil. En abril pasado, dos expertos en seguridad nacional del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales y la Universidad de Columbia pidieron a la Casa Blanca que estableciera un Comité de Planificación de Contingencias Económicas, cuya primera prioridad sería determinar varias opciones de sanciones que podrían implementarse en respuesta a una hipotética “invasión china de Taiwán”.

Si bien la economía estadounidense se vería significativamente perjudicada por una guerra con China, Kennedy afirmó que la economía china sentiría mucho más dolor, un factor que podría ayudar a evitar que surja un conflicto en primer lugar. «China sufriría 100 veces más que Estados Unidos en el corto plazo si fuéramos a la guerra y nuestra conectividad económica se detuviera repentinamente», afirmó. «De hecho, una de las razones por las que creo que la interdependencia es muy valiosa para Estados Unidos es por ese hecho». Esa es una típica postura de los exegetas del Complejo Militar Industrial y el Imperialismo, que los “enemigos” (en realidad los agredidos) van a sufrir más que los agresores.

La preparación de los EEUU. para cualquier enfrentamiento con China iría más allá de las capacidades físicas actuales de ese país. Las guerras: requieren un conjunto fuerte de aliados que estén alineados estratégica, política e ideológicamente. Pero al igual que las oxidadas habilidades manufactureras de los EE.UU., sus capacidades diplomáticas también han disminuido, como por solo poner un botón de muestra lo evidencian 30 votaciones aplastantes apoyando las Resoluciones contra el Bloqueo anti cubano en la ONU.

Una de las formas clave en que Estados Unidos puede proyectar fuerza es tener poderío real en la región. «Durante mucho tiempo hemos dejado que el tamaño de nuestras fuerzas se erosione en el Pacífico occidental, y eso no ayuda», dijo el antes mencionado Blumenthal. Washington ha tomado varias medidas provocadoras de alto perfil este año para impulsar su presencia militar en el Pacífico y aumentar la subordinación de sus aliados. Estas incluyen Japón, mayores visitas de submarinos a puertos australianos y planes para una eventual base de submarinos, bases adicionales en Filipinas, entre otras. Pero si bien Washington ha estado tomando decisiones para fortalecer su postura y presencia en toda la región, dijo el “halconcito” Blumenthal: los EE.UU. necesitan hacer más, incluido fortalecer y proteger sus bases y puertos en países aliados para que no puedan ser destruidos por misiles chinos.

Luego está el elemento de impulsar el «poder blando» de Estados Unidos en el exterior y fortalecer los lazos con aliados, muchos de los cuales tienen fuertes vínculos económicos con China. En el otoño pasado, cuando Estados Unidos introdujo controles de exportación que restringieron la venta de semiconductores a China, Washington pudo lograr que Japón y los Países Bajos implementaran medidas similares, lo que ayudó a garantizar que las prohibiciones tuvieran fuerza. No es seguro que puedan repetir ese hecho, en medio de un conflicto que ya absorbe las mentes de los europeos y asiáticos en Ucrania, proponer más “rollos” no es algo tentador para nadie.
El mejor y el peor de los casos

Si el Complejo Militar Industrial de los EEUU. quiere “sentirse preparado” para un conflicto con China, está claro que necesita volver a construir barcos, construir semiconductores. Intensificar el poderío manufacturero y diplomático del país, largamente destruido por ellos mismos, es una tarea ardua, pero los expertos coincidieron en que EEUU. tenía los recursos para restablecerse en esas áreas, siempre y cuando tuviera la voluntad. Pero ello significaría un cambio trascendental de la política actual del “partido único” en el poder en Washington DC. Deberían acabar con la política de sanciones, como un arma de chantaje cotidiana. Uno de esos casos seria la eliminación del criminal Bloqueo contra Cuba, unos de los países que poseen sustanciales cantidades de minerales estratégicos al lado mismo de los EE.UU., minerales que ellos necesitan, pero que con un nivel de absurdo rayano en la demencia bloquean en la más prolongada y estricta guerra económica, comercial y financiera de la historia y muchas otras acciones de ese cariz, en fin renunciar a la utopía de un mundo unipolar concedido a ellos por “voluntad divina”. Ese sería sin duda el “mejor de los casos”, que el Complejo Militar Industrial y Wall Street se ajusten a un mundo real, multipolar, que acepten los derechos de los demás (¡al menos un poco!), abandonen la creciente carrera armamentista, que se trabaje por la reducción y ulterior eliminación de las armas de exterminio en masa, y otras acciones de realismo que realmente son muy dudosas que acometan los “halcones” del Potomac.

Pero incluso si solucionara sus problemas de producción y consiguiera fuentes seguras de materias primas estratégicas, la dura realidad persiste: una guerra con China tendría un costo significativo para todas las partes involucradas, arruinaría los ejércitos y la economía. Pero queda por aclarar una pregunta fundamental: ¿Por qué considerar siquiera la posibilidad de una guerra con la RP China?
«Solo puedes prepararte hasta cierto punto y luego tendrás que lidiar con las consecuencias», dijo John F. Kennedy, a quien no se podría caracterizar ni de lejos como un pacifista, pero quizás fue asesinado entre otras cosas por no ser suficientemente guerrerista. «Por eso es de vital importancia la diplomacia y encontrar una vía para superar nuestras diferencias».

El mundo debe recordarle a la cúpula imperialista de los EEUU. que siempre es mejor una mala paz que una “buena” guerra.

rmh/jro

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