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Nils Castro

Castro, Nils

Fue profesor en universidades de México, Cuba y Panamá. En Cuba, dirigió la Escuela de Letras, el Departamento de Filosofía y la Dirección de Extensión Universitaria de la Universidad de Oriente.

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En la Universidad de La Habana, asesoró la Dirección de Métodos y Medios de Enseñanza y la Dirección de Planificación Docente.

En Panamá, fue director de Planificación Académica y director de la Escuela de Diplomacia de la Universidad de Panamá. Luego, asesor para asuntos internacionales del general Omar Torrijos, así como de varios presidentes de la República. Dirigió las relaciones internacionales del partido político creado por Torrijos y participó en la fundación de la Conferencia Permanente de Partidos Políticos de América Latina (COPPPAL), de la cual fue secretario ejecutivo y vicepresidente.

Fue embajador de su país en México y embajador adjunto en Naciones Unidas durante la última participación de Panamá en el Consejo de Seguridad.

Ha ejercido como periodista y publicado numerosos ensayos, en los últimos años mayormente sobre problemas latinoamericanos.

Libros más recientes: Las izquierdas latinoamericanas: observaciones a una trayectoria; Las izquierdas latinoamericanas en tiempos de crear; y América latina: integración emancipadora o neocolonial.

 

 

 

 

 

 

 



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Progresismo: la oleada que empieza

Por Nils Castro*

Para Firmas Selectas de Prensa Latina

 

Los acontecimientos pronto han mostrado que el llamado progresismo, que  mutatis mutandis  brotó a comienzos de siglo por varios puntos de América Latina, estuvo lejos de constituir un “ciclo” y haberse acabado. Y mucho más de haber sido mero efecto de una oscilación de los precios internacionales de las materias primas.

Al inicio de los años 90, la primera gran ofensiva neoliberal se potenció con el colapso soviético y, además de imponer grandes cambios de política económica, asimismo articuló un extendido tsunami ideológico, que unas izquierdas divididas y desorientadas malamente pudieron enfrentar. Ni esa política ni los efectos culturales de este tsunami han concluido; la crisis global aflorada en 2008 desenmascaró al neoliberalismo sin remplazarlo todavía.

En menos de 10 años, los efectos de las políticas neoliberales sumaron disgustos sociales suficientes para dinamizar una variopinta marea progresista, pero aún más nutrida de rechazos que de proyectos sostenibles, que animó los primeros tres lustros de este siglo. Los gobiernos que ese proceso permitió elegir, además de aportar avances contra la pobreza y la inequidad, dieron lugar a significativos adelantos en autodeterminación nacional y solidaridad latinoamericana.

Era más que ingenuo suponer que esto pudiera ocurrir sin motivar, a su vez, una contraofensiva del imperialismo estadounidense y las élites locales. Con sobrados respaldos económicos, sociales y mediáticos, la derecha reconfiguró imagen, reactualizó métodos y recuperó iniciativa política, para volver a Palacio y emprender un roll back más ambicioso: revertir, asimismo, las conquistas ciudadanas obtenidas desde los años 50. Del pormenor de esos fenómenos ya me ocupé en su momento.[1]

Pero no todos los éxitos obtenidos por la contraofensiva reaccionaria pueden achacarse a la avidez, las artimañas y el poder económico y mediático de las derechas, ni al patrocinio común del imperialismo; más debe atribuirse a acomodamientos, imprevisiones y equívocos del liderazgo que administró sus gobiernos y minusvaloró el papel de sus partidos y de las organizaciones populares.

Poco útil es atribuir su actual reflujo solo a las vilezas de los medios de la clase dominante y sus mentores foráneos: esos medios solo son tan eficaces como las deficiencias de las izquierdas se lo facilitan al hacer más vulnerables a sus gobiernos.

Tres lustros de éxitos y fiascos de esa diversidad de gobiernos progresistas suman una experiencia de enorme valor político, que debe analizarse con autocrítica responsabilidad. Lo que dará sentido a evaluarla es obtener lecciones prácticas para erradicar las equivocaciones y desarrollar los aciertos de la recién pasada oleada progresista, para darle mejor armazón ética, política y de organización popular a la que ahora viene.

Porque esta viene, y antes de lo que nos figurábamos. Las barrabasadas de Macri y de Temer, como las de otros que también remplazaron gobiernos progresistas, vuelven a exhibir el fracaso de las derechas  viejas o “nuevas”  como opción de gobierno. Sus hazañas ya alimentan nuevas ofensivas sociales que demandan liderazgos y proyectos confiables. La votación obtenida por Petro, las expectativas que levantan un Lula y un PT regenerados, la potente victoria electoral de López Obrador, están entre sus primeros indicios.

Por su parte, en Washington los desplantes de un paquidermo desorbitado hacen ver que el sistema global de dominación está lejos de poder recuperar visión y coherencia estratégicas.

El asunto radica, pues, no en si los procesos progresistas, de liberación nacional u orientados al socialismo democrático han menguado o concluido, sino en cómo toca liderar su próxima oleada, para que esta sea más eficaz y concrete objetivos sostenibles de mucho mayor alcance.

Esto es: ¿cuánto aprendimos de nuestra pasada experiencia?

ag/nc

 

*Escritor y catedrático panameño.

Referencias bibliográficas

[1]Ver, por ejemplo, ¿Quién es la “nueva” derecha?, en Alai del 14-4-2009; Una coyuntura liberadora… ¿y después?, en Rebelión del 23-7-2009; Una liberación por completar, en Alai del 17-8-2009; La brecha por llenar, premio del concurso Pensar a contracorriente, La Habana, febrero de 2010; El reto de las izquierdas latinoamericanas, en Rebelión del 27-4-2012; ¿Por qué y para qué son progresistas estos gobiernos?, en Rebelión del 20-7-2012; Las disyuntivas progresistas y la contraofensiva de las derechas, en Rebelión 1-12-2014; La contraofensiva de las élites dominantes, en Alai del 2-12-2013; La contraofensiva de las derechas y las opciones de las izquierdas, en Rebelión del 5-11-2014; Combatir errores y sumar nuevas fuerzas, en Alai del 24-10-2016 y Convertir indignación social en militancia política, en Alai del 14-11-2016.