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Kintto Lucas

Lucas, Kintto

Periodista y escritor ecuatoriano-uruguayo. Máster en Estudios Avanzados en Literatura Española e Hispanoamericana por la Universidad de Barcelona. Vicecanciller de Ecuador entre 2010 y 2012 y embajador de Uruguay para Unasur, Celac y Alba en 2013. Premio Latinoamericano de Periodismo José Martí 1990. Pluma de la Dignidad de la Unión Nacional de Periodistas del Ecuador 2004. Recibió la Condecoración al Mérito en el Grado de Gran Cruz, del gobierno de Perú y el Botón de Oro Ho Chi Minh, de Vietnam.

Ha ejercido la docencia en las especialidades de periodismo y actualidad política y geopolítica e impartido conferencias en diversas universidades, instituciones estatales y organismos internacionales.

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Es autor de más de 20 libros, entre estos Rebeliones Indígenas y Negras en América Latina; Mujeres del Siglo XX; La rebelión de los indios; El arca de la realidad –de la cultura del silencio a Wikileaks-; Retratos Escritos; Ecuador Cara y Cruz: del levantamiento del noventa a la Revolución Ciudadana (Tres Tomos); Scheherazade y otros relatos; El Naufragio de la Humanidad / O Naufrágio da Humanidade; José “Pepe” Mujica I labirinti della vita; Realidades y Ficciones. Sobre libros, escritores y lectores; Mercè Rodoreda, Barcelona y el “yo-ciudad”.



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El pueblo palestino merece el Nobel de la Paz

Por Kintto Lucas*

Especial para Firmas Selectas/Prensa Latina

 

El 24 de diciembre de 2010 fue un día importante para las relaciones entre Ecuador y Palestina. Ese día Ecuador reconoció a Palestina como Estado con las fronteras de 1967 y me tocó cumplir un papel en ese reconocimiento. Pero también se demostraba el profundo afecto de los ecuatorianos por el pueblo palestino. Ese día también recordé al gran poeta Mahmud Darwish. Fue un día simbólico.

Cuando ingresé a la Cancillería de Ecuador, propuse entre tantas cosas reconocer inmediatamente a Palestina como Estado con sus fronteras del 67. Pasaron meses de trabas, por cuestionamientos que hacían funcionarios de la Cancillería que sostenían la tesis de Israel, y algún funcionario que insistía reconocer un Estado sin fronteras para no “causar problemas”.

Insistí varias veces, varias reuniones, y cuando ya estaba todo listo finalmente no se hacía el reconocimiento.  Luego que algunos países empezaron a reconocer a Palestina como Estado, y en un momento en que yo estaba como Canciller encargado, le comenté al presidente Rafael Correa la necesidad urgente de reconocer a Palestina como Estado con sus fronteras del 67.

No tuvo ninguna duda. Me dijo mándame la carta de reconocimiento hoy y la firmo enseguida. Era el 23 de diciembre de 2010 en la tarde-noche. El 24 recibí la carta firmada e hice público el reconocimiento.

Estuvimos en mi despacho hasta tarde aquel día de Nochebuena, haciendo varias diligencias relacionadas con el tema y comunicándonos con el embajador concurrente de Palestina. Quienes trabajaban conmigo apoyaron en todo, como siempre lo hacían. El reconocimiento en esa fecha también tenía un contenido simbólico.

No tengo nada contra el pueblo de Israel, más bien creo que es un pueblo pacífico, el problema  son los poderes que finalmente dirigen ese país

El reconocimiento de la ONU a Palestina como Estado Observador tiene un enorme significado. Hubiese querido que fuera como miembro pleno. Eso sería lo justo. Pero sabemos que el Consejo de Seguridad sigue siendo un ente dictatorial que gobierna a la ONU mediante el veto, y Estados Unidos siempre vetará el ingreso de Palestina como miembro pleno, así tenga que ir contra todos los Estados del mundo.

El reconocimiento de Palestina como Estado ha sido y es un gran avance, aunque no haya parado el asedio permanente a su pueblo, ni el genocidio.

En todo caso, tomando versos del poeta, y pensando en el largo camino del pueblo palestino, se me ocurre que Mahmud Darwish tal vez merecía el Nobel de Literatura antes de morir. Su pueblo, el pueblo palestino, tal vez merece el Nobel de la Paz antes de morir.

Pero ni el poeta ni su pueblo merecen morir, porque aman la vida cuando encuentran un camino hacia ella... No recibirán el Nobel pero seguirán construyendo puentes con hilos de seda hasta concluir el éxodo. Seguirán escribiendo sus nombres piedra tras piedra hasta que el relámpago ilumine para ellos la noche, aunque sea un poco…  Ya no las bombas, ni la muerte, ni recoger mártires en las calles.

Entonces, el poeta y su pueblo abrirán la puerta del jardín para que el jazmín salga a las calles cual hermosa mañana.

 

ag/kl

 

*Periodista y escritor ecuatoriano-uruguayo.