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Mariano de Jesús Bullón Méndez

Bullón Méndez, Mariano de Jesús

Máster en Filosofía en la Universidad Estatal de Moscú, Unión Soviética (1978–1981). Doctor en Ciencias Filosóficas de la Universidad Estatal de Moscú, Unión Soviética (1984-1987). Profesor titular del Instituto Superior Pedagógico “Enrique José Varona”, La Habana, Cuba (1995). Investigador titular de la Academia de Ciencias de Cuba (1998).

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Investigador titular a tiempo completo del Centro de Investigaciones de la Economía Mundial, CIEM-CITMA, Cuba; ha publicado varios libros y decenas de artículos sobre temas de integración en América Latina y el Caribe: los mega-acuerdos, México, Relaciones Internacionales, Derecho Internacional Público, Bloqueo de Estados Unidos contra Cuba, Relaciones Hemisféricas . y Economía cubana.

Acumula casi 40 años de experiencia docente e investigativa y ha visitado, en calidad de docente, experto o ponente, varias universidades y centros de convenciones tanto en Cuba como en el exterior, en particular en Chile, Panamá, Ecuador, China y Uruguay.



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Las complejidades del muro que Trump pretende construir

Por Mariano Bullón Méndez*

Especial para Firmas Selectas de Prensa Latina

 

Desde su campaña electoral el actual presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha mantenido un discurso amenazante con relación a América Latina y el Caribe. Al asumir el cargo, el 20 de enero de 2017, generó una gran incertidumbre en la región y en el resto del mundo, por su imprevisibilidad y  tono amenazante  -sostenido prácticamente para todos los actores en el sistema de relaciones internacionales-, si bien el choque con la realidad lo ha obligado a moderar gradualmente su discurso.

En el caso particular de México y la región de América Latina y el Caribe, dentro de las líneas fundamentales de política exterior de la nueva administración norteamericana destaca la persistencia en la construcción de un muro en la frontera con México, con el objetivo de detener la inmigración y preservar los puestos de trabajos de los nacionales.

La frontera entre México y EE.UU. se extiende tres mil 240 km y ya existe un muro construido de alrededor de 2 mil km, que cuenta con sofisticado equipamiento, diversos medios (aviones, tanques, drones, radares), efectivos militares en grandes cantidades y financiación sin límites. Quedaría por construir el resto, o sea algo más de mil km. Por tanto, la idea no es nueva. Mientras que el pago por México debe provenir, según Trump, del incremento de los aranceles a las importaciones y del impuesto de un 10% a las remesas desde EE.UU. a México.

La construcción del muro es un tema candente para el presupuesto norteamericano. En un reciente acuerdo bipartidista presentado al Congreso, republicanos y demócratas negaron a Trump los recursos solicitados.

La construcción de ese muro, ordenada por Donald Trump el 23 de enero, a sólo tres días de asumir la presidencia, constituye un tema candente para el presupuesto norteamericano.

Se dice que este debe costar entre 13 mil y 21 mil millones de $USD [1] . Por el momento, el presidente ha pedido mil 500 millones para el año fiscal 2017 y se prevé que pida otros dos mil 700 para 2018 (año fiscal que se extiende de octubre 2017 a septiembre de 2018), lo que representa entre el 20 y el 30% del costo previsto.

Para la aprobación del presupuesto se necesita el voto de dos tercios del Senado y los republicanos tienen sólo 58 bancadas, por lo  que se requieren ocho más -eso, suponiendo que todos los senadores republicanos voten a su vez favorablemente-, ya que los demócratas han amenazado  votar en contra y probablemente lo hagan así.

A tono con esta previsión,  los republicanos y demócratas presentaron recientemente en el Congreso un acuerdo bipartidista para el presupuesto de 1.1 billones de dólares con la finalidad de mantener funcionando prácticamente todas las agencias federales hasta septiembre, pero negaron al presidente Trump los recursos solicitados para el muro fronterizo con México. (La Jornada, 2017)

A esto se añade que no hay dinero suficiente. El gobierno ha anunciado que sólo tiene  presupuesto para construir los prototipos y ya está cerrado el proceso de licitación en el que participaron alrededor de 700 empresas, algunas de ellas curiosamente mexicanas, como Cemex, que han sido acusadas por la Iglesia de esa nación de traidoras al país. En fin, un sin número de barreras no fáciles de vencer.

Una fuente de financiación complementaria reside, según los planes de Trump, en el 10% de impuesto sobre las remesas, de las cuales depende para vivir el 80% de las familias mexicanas; y en la reforma fiscal que incluye aranceles del 35% a las importaciones de equipos automotores desde México.(Excélsior, 2017)

Lo primero  -es decir el 10% de impuesto sobre remesas- es viable, siempre que el dinero se envíe por vías oficiales (hay que tener en cuenta que no siempre es así, pues muchas veces llegan a través de las llamadas mulas). En cualquier caso, México, por muchos años  principal receptor de remesas en la región, recibe entre 20 mil y 25 mil millones de $USD anualmente (algo así como el 1,7% del PIB, según cálculos del autor). (CESLA, 2017). Esto representaría entre 2 mil y 2 mil 500 millones $USD para el fisco norteamericano, algo realmente no tan relevante.

En cuanto a la pretendida elevación de los aranceles, ello provocaría el incremento de los precios para los consumidores norteamericanos, un efecto contrario al que pretende el presidente con la medida,  y que podría generar, además, medidas espejo o de respuesta por parte de México, distorsionando todo el comercio bilateral cuyo monto es de más de 500 mil millones $USD al año, lo que significa más de mil millones diarios -en las dos direcciones. Además de contradecir las normas de la OMC sobre modificación y elevación de aranceles consolidados. En la actualidad los aranceles, en virtud del TLCAN son de cero o por debajo del 3%.

El muro formaría parte importante del esquema de seguridad de Estados Unidos. Tiene el propósito de proteger al país de presuntos criminales, narcotraficantes y traficantes de personas, pero sobre todo frenar el supuesto despojo de los puestos de trabajo de los norteamericanos por los inmigrantes, que no son sólo mexicanos, sino provenientes de toda América Latina y el Caribe. Por eso se dice, con razón, que el muro no es contra México, sino contra toda la región.

Sin embargo, según la evidencia histórica, los muros nunca han resuelto los problemas de inmigración ni de agresiones externas. La historia demuestra que la Gran Muralla China no logró contener totalmente las invasiones bárbaras al territorio chino, el muro de Berlín no logró contener las emigraciones del Este hacia el Oeste, ni los otros muros que hoy se construyen en Europa han resuelto la crisis de los desplazados por catástrofes naturales o guerras en África  y el Medio Oriente. No va a ser que esta sea la excepción.

El rechazo de los ambientalistas al peligro de contaminación y el influjo sobre el equilibrio de los ecosistemas es otro de los obstáculos difíciles de salvar. El muro causaría muchos males no sólo a México sino también a América Latina y al propio EE.UU.

El presidente cubano, Raúl Castro, ha declarado en la XIV Cumbre Extraordinaria del ALBA-TCP, en Caracas, Venezuela, el 5 de marzo de 2017 : “El muro que se pretende levantar en la frontera norte de México es una expresión de esa irracionalidad, no solo contra este hermano país, sino contra toda nuestra región. Expresamos la solidaridad de Cuba con el pueblo y gobierno mexicanos. La pobreza, las catástrofes, los migrantes no se contienen con muros, sino con cooperación, entendimiento y paz.”(Castro, 2017)

Además, la construcción del muro ofrece otros obstáculos, difíciles de salvar. Al ya mencionado del financiamiento se unen el rechazo de los ambientalistas por el peligro de  contaminación y el influjo sobre el equilibrio de los ecosistemas; el de los propietarios de los terrenos donde se va a construir, que temen ser despojados por la fuerza u obligados a una venta forzosa; y la división de familias norteamericanas que quedarían atrapadas en territorio mexicano, entre los más relevantes.

Actualmente, se tiene previsto construir los prototipos de un kilómetro de longitud y con 4-9 metros de altura en San Diego, California próximamente, de modo que se pueda seleccionar la mejor variante.

De todos estos datos se desprende un par de lecturas rápidas: i. Se puede tratar de un negocio para muchas empresas, sobre la base de un interés económico del gobierno y el poder real en Estados Unidos; [2]. El muro es costoso y puede constituir un proyecto de difícil y demorada materialización.

Finalmente, si se construye, va a ser sin duda alguna en el mediano plazo y con numerosos obstáculos para su materialización. Además, causaría muchos males no sólo a México, sino también a América Latina y al propio Estados Unidos.

                                                                                              

               La Habana, 24 de abril de 2017

ag/mb

                                                                

*Investigador titular del Centro de Investigaciones de la Economía Mundial (CIEM-CITMA, Cuba).

 

Principales fuentes consultadas:

Castro, R. (2017). Discurso pronunciado por el General de Ejército Raúl Castro Ruz, Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, en la XIV Cumbre Extraordinaria del ALBA-TCP, en Caracas, Venezuela, el 5 de marzo de 2017, “Año 59 de la Revolución”. Disponible en: http://misiones.minrex.gob.cu/

CESLA (2017). Varios materiales. Disponibles en: www.cesla.com/mx

Excélsior (2017). Varios artículos. Disponibles en: www.excelsior.com.mx

Granma (2017). Una Europa amurallada. Granma, marzo 17 de 2017.

[1]Hay estimados que hablan de 25 000 millones.


[2]Reino Unido anunció el año pasado el levantamiento un muro en el puerto francés de Calais para evitar  la emigración; a principios de los años 90 del Siglo XX España construyó vallas en Ceuta y Melilla, a  un costo de 30 millones de euros;  en Noruega se construirá un muro de 200 metros fronterizo con Rusia, para contener el flujo migratorio; en Hungría se construyó un muro de 175 km en la frontera con  Serbia; mientras que en Austria se levantó una valla de 2,5 metros de altura en la frontera sur con Eslovenia. Ninguna de estas barreras ha logrado contener los flujos migratorios. Ver: Granma, marzo 17 de 2017.