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Gandásegui, Marco A.

Marco A. Gandásegui, hijo, Profesor de Sociología en la Universidad de Panamá e investigador en el Centro de Estudios Latinoamericanos (CELA), “Justo Arosemena”. Coordina el grupo de trabajo de Estudios sobre EE.UU. de CLACSO y el Observatorio sobre las Drogas de la Universidad de Panamá. Es director de la revista TAREAS. Realizó sus estudios de doctorado en la Universidad del Estado de Nueva York, EE.UU.

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Es autor de múltiples libros y artículos en revistas especializadas.

Recientemente publicó EEUU: Más allá de la crisis (edición CLACSO-Siglo XXI, México) y “El debate sobre la ampliación del Canal de Panamá” (coedición CELA-Portobelo). Además, se destacan "Las clases sociales en Panamá", "La democracia en Panamá" y "El mito de la comunicación social", entre otros. Sus artículos aparecen regularmente en Panamá y en otros países.

 


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Cortizo tiene que encender las ‘luces largas’

Por Marco A. Gandásegui, hijo

Para Firmas Selectas de Prensa Latina

 

Algunos dirán que es muy temprano para hacer una evaluación de la gestión del recién inaugurado presidente Laurentino Cortizo. Hace sólo 10 días tomo posesión de su cargo, junto con sus ministros y otros altos directivos del gobierno. Mi intención no es -obviamente- pasar revista a sus logros o limitaciones en materia de políticas públicas. Más bien me parece oportuno definir cuáles son los parámetros sobre los cuales habría que hacer esas evaluaciones.

Personalmente, me inclino a buscar en el discurso del equipo dirigente su propuesta para el desarrollo del país, entendiendo por desarrollo la inclusión de la población en los procesos productivos referidos no sólo a lo económico (mejor distribución de más riquezas) sino también a lo cultural (identidad) y lo político (democracia).

El presidente Cortizo ya sentó las bases de su gestión sobre cuatro pilares y una ‘estrella’: la educación. Los otros cuatro pilares son la guerra contra la corrupción, las reformas constitucionales, una economía competitiva y acabar con la pobreza. Para alcanzar esos objetivos, necesita más que un ‘buen gobierno’. Panamá exige una dirección con una visión clara del futuro, basada en un conocimiento preciso del pasado y una comprensión de dónde se encuentra actualmente el país. Esa ‘visión clara’ tiene que ser complementada por un conjunto de alianzas estratégicas que comprometan a todos los sectores sociales del país.

La gesta del 9 de enero de 1964 abrió el camino para consolidar la soberanía por quienes pensaban en las futuras generaciones; ahora nos hemos quedado con dirigentes que piensan sólo en las elecciones.

Uno de los pilares de Cortizo es la ‘economía competitiva’. Este pilar podría considerarse como la base que da sustento a las otras tres. Es lamentable que el nuevo gobierno presente el pilar económico en términos ideológicos. Lo ‘competitivo’ puede entenderse de cualquier manera, según el interés de los grupos que luchan por el control de la producción y distribución de las riquezas nacionales. ¿Quiénes compiten por las rentas que arroja la posición geográfica?

La economía tiene que concebirse como un reto para todos. Hay que sumar a todos los panameños en una política que garantice el desarrollo de la nación. Nuestra posición geográfica es, históricamente, el principal recurso económico del país. Así lo entendieron los españoles tras la conquista hace 500 años; los ingleses no se quedaron atrás y los norteamericanos  ‘tomaron’ el istmo durante todo el siglo XX.

La pregunta que cualquier gobernante debe plantearse es qué va a hacer con ese recurso tan valioso que sigue siendo apetecido por potencias mundiales. El ex presidente Varela, al regreso en 2017 de su viaje pionero a Beijing, desilusionó a los panameños cuando anunció que los chinos tenían muchos planes para Panamá. El pueblo quería saber qué planes tenía el gobierno para enfrentar un mundo complejo.

Una ‘economía competitiva’ es lo mismo de siempre: La ‘competencia’ (guerra) entre sectores de la oligarquía que quieren apropiarse de las enormes riquezas del país (posición geográfica, tierras fértiles y, últimamente, yacimientos mineros). Esta ‘competencia’ es mediatizada por la potencia de turno. EE.UU. construyó el Canal para valorizar la posición geográfica y creó enclaves (United Fruit y Del Monte) para explotar las mejores tierras.

El general Torrijos (Omar) dijo en su momento que hay quienes manejan con ‘luces largas’ y otros con ‘luces bajas’. La ‘economía competitiva’ corresponde a las ‘luces bajas’. ¿Quiénes están compitiendo? El gobierno de Cortizo tiene que entender que estamos en una cancha donde EE.UU. y China concurren por la dominación de los mercados mundiales. Nuestra posición geográfica es vital para los planes de esos países. Es importante saber cómo terminará el enfrentamiento.

Más importante, sin embargo, es saber cómo navegará Panamá en esas aguas turbulentas. La metáfora de Torrijos se puede complementar con la otra que subraya la diferencia entre un político y un estadista. El político está pensando en cómo ganar las próximas elecciones. En cambio, el estadista está pensando en la próxima generación.

Sin duda, la gesta del 9 de enero de 1964 abrió el camino para consolidar la soberanía por parte de quienes pensaban en las futuras generaciones. Posteriormente, nos hemos quedado con dirigentes que sólo piensan en las elecciones. Cortizo tiene que ponerse a la altura del estadista y encender las luces largas.

ag/mg

 

*Profesor de Sociología de la Universidad de Panamá e investigador asociado del CELA.