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Gandásegui, Marco A.

Marco A. Gandásegui, hijo, Profesor de Sociología en la Universidad de Panamá e investigador en el Centro de Estudios Latinoamericanos (CELA), “Justo Arosemena”. Coordina el grupo de trabajo de Estudios sobre EE.UU. de CLACSO y el Observatorio sobre las Drogas de la Universidad de Panamá. Es director de la revista TAREAS. Realizó sus estudios de doctorado en la Universidad del Estado de Nueva York, EE.UU.

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Es autor de múltiples libros y artículos en revistas especializadas.

Recientemente publicó EEUU: Más allá de la crisis (edición CLACSO-Siglo XXI, México) y “El debate sobre la ampliación del Canal de Panamá” (coedición CELA-Portobelo). Además, se destacan "Las clases sociales en Panamá", "La democracia en Panamá" y "El mito de la comunicación social", entre otros. Sus artículos aparecen regularmente en Panamá y en otros países.

 


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Perspectivas poco halagüeñas en 2020 para América Latina

Por Marco A. Gandásegui, hijo *

Para Firmas Selectas de Prensa Latina

 

América Latina inició  el 2020 con un panorama económico y social muy pesimista. En 2019 la economía ya se encontraba estancada y los indicadores sociales arrojaban números negativos. La pobreza seguía inamovible y la desigualdad entre los sectores sociales aumentaba. América del Sur, según la Comisión Económica para América Latina (CEPAL), tuvo un índice de crecimiento negativo (-0.1 por ciento).

El Caribe creció en 1.4 por ciento y Centroamérica en 2.4 por ciento. El coeficiente de Gini que mide la desigualdad aumentó. Hay que buscar las causas de ese estancamiento que se extenderá al tercer decenio del siglo XXI. En el caso de Panamá, son relativamente sencillas las razones: El Canal de Panamá y negocios conexos dejaron de crecer. Los negocios financieros se trancaron y las políticas públicas (neoliberales) siguen destruyendo la industria y agroindustria.

En el caso de América Latina, las industrias minera y agroexportadoras se encontraron con los mercados internacionales saturados. Las políticas de desindustrialización dejaron a ese sector vulnerable y sin defensas. En 2020 las proyecciones de la CEPAL indican que el Caribe seguirá liderando el crecimiento regional. La CEPAL pronostica que Centroamérica permanecerá igual que el año pasado y Suramérica se recuperará un poco.

Si los gobiernos no se preparan para realizar cambios en la correlación de fuerzas sociales, el 2020 puede generar una explosión social e intervenciones de EE.UU en la región.

La ONU señala que Guyana será el país con el mayor crecimiento, gracias a las inversiones que llevan a cabo europeos y chinos en la extracción de petróleo. La CEPAL también afirma que los países de la región tienen ‘reservas internacionales relativamente altas’. Agrega que sus mercados tienen ‘acceso a los mercados financieros internacionales’. Gracias a estas condiciones, la región tiene ‘capacidad de implementar políticas macroeconómicas tendientes a revertir el actual escenario de bajo crecimiento’.

Con el panorama descrito, la CEPAL plantea que ‘es fundamental reactivar la actividad económica mediante un mayor gasto público en inversión y políticas sociales . Asimismo, para dar cuenta de las demandas sociales, los esfuerzos de redistribución de corto plazo deben complementarse con aumentos en la provisión y calidad de bienes y servicios públicos’. A pesar de lo recomendado por la CEPAL, no sorprenderá que los gobiernos de la mayoría de los países de la región hagan caso omiso a las líneas que propone la Comisión.

Por el contrario, la mayoría de los gobiernos de la región seguirán endeudándose con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y/o el Banco Mundial, solicitando financiamiento para proyectos que no responden a las necesidades de los países. Peor aún, continuarán bajo el control de las oligarquías locales que especulan con los préstamos que caen en manos corruptas.

En la actualidad, hay una guerra entre EE.UU. y China por el control financiero de las riquezas de los países del área. El golpe militar que derrocó a Evo Morales en Bolivia tiene que ver con el litio y las fuertes inversiones que realizan los chinos en ese país suramericano. El presidente norteamericano Donald Trump ve con preocupación las incursiones de Pekín en México, Centroamérica, el Caribe y Suramérica. EEUU, sin embargo, no compite por la extracción de las materias primas: petróleo, cobre, soya o maíz, entre otras. Washington está obsesionado con los términos financieros con que China hace negocios con América Latina.

Pese a lo recomendado por la CEPAL, no sorprenderá que los gobiernos de la mayoría de los países del área sigan endeudándose y hagan caso omiso a las líneas propuestas por la Comisión.

La mayoría de los países de la región vieron cómo la exportación de sus materias primas a China multiplicó la dimensión de sus respectivas economías en los dos últimos decenios. Sin embargo, los trabajadores que crearon esas riquezas percibieron cómo sus ingresos disminuyeron o se estancaron. Las riquezas se concentraron en manos de una pequeña oligarquía y en sectores acomodados de las capas medias.

Una década más tarde, las protestas se sienten en Chile, Ecuador, Haití y Colombia. Hace poco sacudieron a Brasil, Argentina y Honduras. Los gobernantes están dispuestos a dialogar con el pueblo, pero se resisten a hacer concesiones. En Chile hablan de una asamblea constituyente para 2020. En Ecuador y Colombia los gobiernos quieren sentarse a hablar con los protestantes.

El año 2020 puede generar una explosión social e intervenciones de EE.UU. (a la hondureña, a la venezolana o a la boliviana) si los gobiernos no se preparan para realizar cambios en la correlación de fuerzas sociales. Estas pueden traducirse en una participación mayor de los sectores populares -cada vez más empobrecidos- en la distribución de las riquezas en áreas como la seguridad social, servicios de salud, mejores condiciones de educación y vivienda, entre otros.

ag/mg

 

*Profesor de Sociología de la Universidad de Panamá e investigador asociado del CELA.