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Gandásegui, Marco A.

Marco A. Gandásegui, hijo, Profesor de Sociología en la Universidad de Panamá e investigador en el Centro de Estudios Latinoamericanos (CELA), “Justo Arosemena”. Coordina el grupo de trabajo de Estudios sobre EE.UU. de CLACSO y el Observatorio sobre las Drogas de la Universidad de Panamá. Es director de la revista TAREAS. Realizó sus estudios de doctorado en la Universidad del Estado de Nueva York, EE.UU.

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Es autor de múltiples libros y artículos en revistas especializadas.

Recientemente publicó EEUU: Más allá de la crisis (edición CLACSO-Siglo XXI, México) y “El debate sobre la ampliación del Canal de Panamá” (coedición CELA-Portobelo). Además, se destacan "Las clases sociales en Panamá", "La democracia en Panamá" y "El mito de la comunicación social", entre otros. Sus artículos aparecen regularmente en Panamá y en otros países.

 


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EE.UU veta relaciones entre Panamá y China

Por Marco A. Gandásegui *

Para Firmas Selectas de Prensa Latina

 

Estados Unidos ha movilizado todos sus recursos diplomáticos para detener el intercambio comercial potencial entre Panamá y China. No hay que olvidar que estas medidas son previas a las sanciones económicas y a las intervenciones militares. En sólo seis meses, de agosto de 2019 a febrero de 2020, dos secretarios de Seguridad (‘Homeland Security’) y dos sub-secretarios de Estado y de Defensa han visitado a Panamá. En cada visita le han mostrado al gobierno panameño su disgusto por las relaciones con China.

En octubre el subsecretario de Estado, Michael Kozak, recomendó que Panamá se alejara de China. Durante una visita navideña (2019) el secretario de Seguridad, Chad Wolf, se mostró intranquilo con la relación entre Panamá y China. El subsecretario de Defensa, Sergio de la Peña, durante sus visitas en febrero de 2020 al Canal de Panamá y a la frontera con Colombia, respectivamente, también mostró su preocupación por la presencia china.

Un diario español escribió que “en octubre de 2018, el secretario de Estado, Mike Pompeo, se encargó de dejar muy claras sus advertencias al entonces presidente panameño, Juan Carlos Varela, sobre las consecuencias que tendría el avance de China en el país”. Según Pompeo “las empresas estatales chinas no son dirigidas por el mercado y están diseñadas para beneficiar al pueblo de China y no a Panamá”.

En declaraciones al diario The New York Times, el secretario de Estado “calificó como ‘depredadora’ la actividad china, pero rehusó hablar de proyectos o casos concretos. Sus palabras constatan una realidad: Washington está incómodo y ve con recelos que China haya puesto el foco en Panamá. También que este país, se ha convertido en una pieza más en el tablero de la guerra comercial que libran las dos potencias mundiales”.

Según el rotativo español, “el Gobierno chino prefirió responder con hechos y no con palabras. El presidente chino, Xi Jinpin, visitó la capital panameña a menos de un mes y medio después del viaje de Pompeo y planteó tres prioridades: aumentar la presencia empresarial, incrementar su papel inversor y consolidar  a Panamá como centro logístico en América. Era la primera vez que un presidente chino pisaba suelo panameño. Aparentemente, no será la última”.

EE.UU. quiere tener el derecho al veto sobre lo que Panamá va a negociar con China. Lo que menos quiere Washington es que Panamá se ‘empodere’ y planifique su propio desarrollo.

En diciembre de 2018, desde Buenos Aires, Argentina, Pompeo señaló que "tuvimos la oportunidad (en Panamá) de reiterarle a toda la región que cuando China viene con propuestas que son demasiada buenas para creer, es usual que ese sea el caso”. En abril de 2019, en Chile, dijo que “el problema es cuando China hace negocios a menudo inyecta capital corrosivo en la economía, lo que propicia la corrupción y erosiona la buena gobernanza”.

En mayo de 2019, Pompeo llamó por teléfono al presidente-electo panameño, Laurentino Cortizo, para decirle que le diera “prioridad a la transparencia y el crecimiento económico amplio y sostenible” en Panamá. El mensaje tenía visos claros de que el secretario de Estado se refería a las negociaciones comerciales entre Panamá y China. En enero de 2020, desde Jamaica, Pompeo lanzó otra advertencia: “Es tentador aceptar dinero fácil de lugares como China. ¿De qué sirven esas inversiones si arruinan su entorno y no crean empleos para su gente?”

Pompeo aseguro, en el mejor estilo maquiavélico, que “las empresas norteamericanas operan con valores probados para generar buenos tratos y trabajo de calidad: contratos transparentes, respeto por el estado de derecho, prácticas contables honestas”.

Pompeo encabezó una lista de prominentes funcionarios de EE.UU. que han visitado a Panamá desde que este país estableció relaciones diplomáticas con Pekín en 2017. El funcionario de seguridad nacional de la Casa Blanca, Mauricio Claver-Carone, ha viajado a Panamá en tres ocasiones. Su misión ha sido contribuir al enfriamiento de las relaciones entre Panamá y el país asiático. Logró que Cortizo abandonara el proyecto ferroviario que uniría la capital panameña con el occidente del país. Asimismo, interrumpió las reuniones para negociar un tratado de libre comercio.

Según Claver-Carone, “EE.UU. es el socio estratégico más importante de Panamá”. China es el segundo usuario del Canal interoceánico y el principal abastecedor de mercaderías en la Zona Libre de Colón. En la presente coyuntura (2020) Panamá parece no tener alternativa. EE.UU. quiere tener el derecho al veto sobre lo que Panamá va a negociar con China. Significa, por ahora, sacrificar una posible salida al estancamiento del modelo rentista de la economía. Lo que menos quiere Washington es que Panamá se ‘empodere’ y planifique su propio desarrollo.

ag/mg

 

*Profesor de Sociología de la Universidad de Panamá e investigador asociado del CELA.