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Andrés Mora Ramírez

Itzamná, Ollantay

Investigador, abogado y antropólogo quechua. Corresponsal y columnista de varios medios alternativos de América Latina y Europa, defensor de derechos en el ámbito de cooperación entre los pueblos. Autor de varios libros publicados sobre el tema.

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Pueblos indígenas, coronavirus, y la hipocresía occidentalizada

Por Ollantay Itzamná *

Para Firmas Selectas de Prensa Latina

 

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el 18/03/20 había en el mundo 200 mil personas contagiadas y más de 8 mil fallecidos por Covid-19, como resultado de esta pandemia desde que se registró por primera vez el virus el 1 de diciembre de 2019.[1]

Según la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR), cada día mueren por desnutrición 8 mil 500 niños menores de cinco años en el mundo.[2] En 2017 murieron,  6,3 millones de niños menores de 15 años, por esta u otras causas. ¡Cada cinco segundos muere un niño en el mundo por desnutrición![3]

¿Por qué la desnutrición infantil no es declarada pandemia mundial?

La totalidad de los niños fallecidos por desnutrición provienen de familias empobrecidas, de familias indígenas o campesinas en especial en el área rural. En el caso de las víctimas de COVID-19, en su mayoría son adultos o adultos mayores blancos, en especial de ciudades modernas/desarrolladas incluido el presidente del Banco Santander.[4] Incluso, 26 curas en Italia.[5]

¿Será que para la ONU y la moderna comunidad internacional, los 8.5 millones de niños que diariamente mueren por desnutrición no son  seres humanos, o son menos humanos que los europeos blancos, banqueros? ¿Será la aporofobia?[6] ¿Será adultocentrismo racista?

La civilización de la modernidad nació en el siglo XV inoculando viruela, sífilis, gripe… contra los incómodos pueblos indígenas o pueblos subalternos que se resistían a la civilización cristiana del miedo y del saqueo… La viruela, sífilis… eran más baratos que la pólvora para dominar a esos pueblos indígenas, sin desaparecerlos por completo. En cuestión de años, la modernidad naciente redujo biológicamente, en más del 80%, a la población indígena en Abya Yala. ¡El COVID-19, mata menos del 3% de los infectados! Sin embargo, ya fue declarado pandemia mundial por la ONU.

Dicen que los europeos repudiaron a Hitler, no tanto por matar a seres humanos sino a una población blanca en Europa. La modernidad legó privilegios a Europa y USA “gracias al hitlerismo” que ellos instauraron impunemente en el resto del mundo, desde hace más de cinco siglos. Para la modernidad, el genocidio y/o pandemia son tales sólo si las víctimas son blancos, machos, europeos u occidentalizados. Dura radiografía constitutiva de la modernidad ciega.

COVID-19 será letal para los pueblos indígenas. Con inmenso dolor leemos que en 24 horas la pandemia del COVID-19 mata a 475 italianos. Los países modernos muy a pesar de su infraestructura de sanidad, seguridad, en cuestión de días se convierten en epicentro letal de la pandemia moderna.

Si esto ocurre en territorios provistos de presupuesto e infraestructura de sanidad, ¿qué ocurrirá si acaso COVID-19 llega a los territorios indígenas, con cerca del 80% de sus niños en situación de desnutrición, sin infraestructura/presupuestos de salud, sin Estado ni derechos…?

Las familias indígenas rurales en Guatemala, Perú, México… no tienen  recursos para los frijoles, mucho menos para barbijos (nasabucos), desinfectantes… ni agua, ni saneamiento tienen. No deseo imaginar lo que podría ocasionar este Frankenstein moderno, si acaso lograse ingresar en las poblaciones indígenas rurales.

Estos ensayos de biopolítica moderna, emprendidos por los poderes enfermos hegemónicos, constituyen un motivo más para ejercer el control y autodeterminación en nuestros territorios. Al parecer, el coronavirus no va únicamente por la salud/vida humana, sino por la riquezas y los rebeldes que aún subsisten en los territorios del mundo.

ag /oit