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Kintto Lucas

Lucas, Kintto

Periodista y escritor ecuatoriano-uruguayo. Máster en Estudios Avanzados en Literatura Española e Hispanoamericana por la Universidad de Barcelona. Vicecanciller de Ecuador entre 2010 y 2012 y embajador de Uruguay para Unasur, Celac y Alba en 2013. Premio Latinoamericano de Periodismo José Martí 1990. Pluma de la Dignidad de la Unión Nacional de Periodistas del Ecuador 2004. Recibió la Condecoración al Mérito en el Grado de Gran Cruz, del gobierno de Perú y el Botón de Oro Ho Chi Minh, de Vietnam.

Ha ejercido la docencia en las especialidades de periodismo y actualidad política y geopolítica e impartido conferencias en diversas universidades, instituciones estatales y organismos internacionales.

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Es autor de más de 20 libros, entre estos Rebeliones Indígenas y Negras en América Latina; Mujeres del Siglo XX; La rebelión de los indios; El arca de la realidad –de la cultura del silencio a Wikileaks-; Retratos Escritos; Ecuador Cara y Cruz: del levantamiento del noventa a la Revolución Ciudadana (Tres Tomos); Scheherazade y otros relatos; El Naufragio de la Humanidad / O Naufrágio da Humanidade; José “Pepe” Mujica I labirinti della vita; Realidades y Ficciones. Sobre libros, escritores y lectores; Mercè Rodoreda, Barcelona y el “yo-ciudad”.



Los más leídos  


Por Kintto Lucas

Para Firmas Selectas de Prensa Latina

 

No creo en la mentira sino en la ira, nunca en el destino sino en el vino, jamás en el secreto sino en el reto. No en el abismo sino en el seísmo, nunca en la promesa sino en la marsellesa, jamás en lo que se nombra sino en su sombra.

No creo en la miseria sino en la feria, nunca en la pradera sino en la pantera, jamás en la fiera vencida sino en su vida. No en el bostezo sino en el beso, nunca en el brazo sino en el abrazo, jamás en los celos sino en lo oculto detrás de los velos.

No creo en la argolla sino en la claraboya, nunca en el rocío sino en el río, jamás en la corriente sino en la vertiente. No en la historia sino en la memoria, nunca en la mirada sino en la cascada, jamás en los retazos sino en los pasos.

No creo en la moral sino en el ojal, nunca en el paredón sino en el peñón, jamás en el dogal sino en el umbral. No en la hiel sino en la miel, nunca en el recato sino en el olfato, jamás en singular sino en plural.

No creo en el vaso medio lleno sino en el agua del sereno, nunca en el bien ni en el mal sino en el sabor del tamal, jamás en la llave de la puerta sino en la ventana siempre abierta. No en el consumo sino en el humo del churumo, nunca en el juego sino en el fuego, jamás en los nubarrones sino en los escalones.

No creo en los dueños sino en los sueños, nunca en los viajes a Plutón sino en la madera del bastón, jamás en los muros de una frontera ni en las estrellas de una bandera sino en el cobijo de una pollera.

No en las armas sino en las palmas, nunca en la vida o la muerte y mucho menos en la suerte, jamás en la palabra usada sino en la palabra osada. No creo en el farsante sino en el aguante, nunca en la hipocresía sino en el vuelo del águila harpía, jamás en la coeficiencia sino en la conciencia.

No en el tajo sino en el badajo, nunca en el altar sino el amar, jamás en un dios que castiga sino en la espiga. No creo en el lente sino en el puente, nunca en el jamás sino en el vendrás, nunca en el revés sino en el después…

ag/kl

 

*Periodista y escritor ecuatoriano-uruguayo.
 

Por Kintto Lucas  *

Para Firmas Selectas de Prensa Latina

 

En el desierto del mundo, el mar es una barca,
no es el arca de Noé aunque navegue esperando un milagro.
Milagro es llegar a un puerto en el desierto del mundo,
y salvar la vida es un milagro de los seres humanos.

Pero una barca es un milagro pequeñito,
en el desierto del mundo hay miles de barcas,
algunas naufragaron hace tiempo,
otras esperan turno para naufragar.

Salvar la vida de tantas barcas es un milagro muy grande,
y el mar es un espejismo en espera del gran milagro,.
En todo caso, amigos, amigas: ¿quién será capaz
de hacer tanto milagro en el desierto del mundo”.

 

ag/kl

 

*Periodista y escritor ecuatoriano-uruguayo.
 

Por Kintto Lucas *

Para Firmas Selectas de Prensa Latina

 

La vida está hecha de abismos. Entre los abismos, a veces surge una
colina. Tras la colina puede aparecer una ciudad. A la izquierda de la
ciudad tal vez haya un volcán. El volcán puede lanzar humo sobre el
amanecer. El amanecer tal vez sea una cueva de escorpiones. Los
escorpiones pueden ser hermanos de quienes habitan la ciudad. La
mirada de los habitantes de la ciudad es solo un eco de la tristeza.
La tristeza, como la nieve como el humo del volcán, es ahora ceniza
entre las nubes. La ceniza ya es parte de las lágrimas de los
escorpiones.

En la ciudad, entre los escorpiones, tal vez un día se levante un
muerto y las veredas sean lápidas de un cementerio construido en el
pozo de la memoria. Ahí hay un mar de espuma dorada y esqueletos,
porque la muerte primero está en los sueños, después invade la cabeza
y la realidad para que finalmente los escorpiones hagan su fiesta en
la primavera… En todo caso, eso no importa, porque la vida está hecha
de abismos...

ag/kl

 

*Periodista y escritor ecuatoriano-uruguayo.
 

Por Kintto Lucas *

Para Firmas Selectas de Prensa Latina

 

En psicología y filosofía existen diversas teorías para definir el “yo”. Sin embargo, en todas, de una u otra forma, se asume que este concepto representa la construcción de la identidad de una persona dentro del colectivo humano; explica la experiencia individual dentro de ese colectivo y se va forjando en la vida cotidiana, desde el nacimiento del ser humano. En suma, el “yo”, el sujeto de la vida de la persona.

 

Por Kintto Lucas*

Para Firmas Selectas de Prensa Latina

 

Hay un Caballo de Troya, escondido en la sonrisa de los niños bien y las hienas que miran a la Suramérica como si fuera su playa privada, con sillitas donde sentar sus grandes traseros mientras miran celulares y piden ayuda humanitaria para comprarse otro mercedes.

 

Por Kintto Lucas*

Para Firmas Selectas de Prensa Latina

 

7 vacas gordas nacieron en wall street

7 vacas flacas cruzaron el mediterráneo

7 vacas gordas nacieron en la casa blanca

7 vacas flacas cruzaron la tierra prometida

7 vacas gordas nacieron en davos

7 vacas flacas murieron en yemen

7 vacas gordas nacieron en el pentágono

7 vacas flacas murieron en alepo

7 vacas gordas nacieron en washington

7 vacas flacas murieron en el muro

En todo caso,  eso no es lo peor,

lo peor es que no sea un sueño…

ag/kl

 

*Periodista y escritor ecuatoriano-uruguayo.
 

Por Kintto Lucas

 

En las fiestas de fin de año,
de Navidad digamos,
como siempre, claro está,
ojalá que puedan ayudar,
a cualquiera, con poco o mucho,
con lo que esté al alcance, claro,
pero no esperen nada de nadie,
ayuden y no esperen, claro está.

Hoy la gente anda muy ocupada
en ayudarse a sí misma, a veces
en autodestruirse, a veces
en destruir a los demás, otras veces,
así que no esperen ayuda de nadie,
ni de aquí ni de allá
como dice Nazim, el poeta de Turquía.

En Siria, por ejemplo,
ya no esperan ayuda de nadie,
claro está.
Los de la ONU andan muy ocupados
en hacer reuniones para discutir
cómo ayudarlos
aunque nunca ayuden.
Los de Europa
andan más ocupados
en cerrar las puertas
de los que necesitan ayuda.
Los de Estados Unidos,
andan demasiado ocupados
en construir muros
para que ya no molesten los que piden ayuda
También están ocupados en otras cosas
es verdad,
en vender armas, por ejemplo.
para destruir Irak,
Libia, Siria, Yemen, o algún otro país,
así después su gente necesita ayuda.

Entonces, como los de Siria,
no esperen ayuda, ni de aquí ni de allá,
porque la gente anda muy ocupada
en sacarse una selfie, por ejemplo
También está ocupada en otras cosas
es verdad,
en mirar el celular, por ejemplo
para sufrir por los refugiados
por los desplazados,
por las mujeres violadas y asesinadas.

Sufrir y llorar, claro está,
mirando en celulares a los caminantes
que van rumbo a la tierra no prometida,
sufrir y llorar
observando los rostros en el sol,
las sombras en el asfalto hirviendo,
la niña muerta tras cruzar el muro,
los niños en la arena del Mediterráneo.

La gente anda ocupada sufriendo en el celular,
así que no esperen ayuda de nadie,
pero ojalá puedan ayudar,
a cualquiera, con poco, con algo,
con lo que puedan,
pero no esperen nada,
ayuden y no esperen, claro está...

ag/kl

 

*Periodista y escritor ecuatoriano-uruguayo.
 

Por Kintto Lucas

 

Cuando se muere el sol en el Mediterráneo

las barcas de papel caen al abismo,

como cáscaras de nuez llevadas por el viento,

y los zapatos quedan en la arena

como semillas sin surco en medio de la siembra.

Cuando se muere el sol en las fronteras

se construyen muros para frenar el viento,

como piedras que se levantan en el abismo,

y las manos quedan en los alambres

como huellas que no encuentran su camino.

Cuando se muere el sol en Algeciras

un marroquí dice que está feliz,

porque sabe “que va a haber un día bueno”,

los otros días quedarán entre las olas

como cardúmenes que caen en muchas redes.

Se muere el sol dice el poeta de Marruecos

que dejó Fez y saltó el Mediterráneo,

entonces duda: ¿es el sol el que sale

o el ultimo destello de un astro que se apaga?

No tengo una respuesta para Laâbi, pero…

cuando se muere el sol se pierde el día.

ag/kl

 

*Periodista y escritor ecuatoriano-uruguayo.

 

 
De algunas ciudades…

Por Kintto Lucas*

Para Firmas Selectas de Prensa Latina

 

Hiroshima Mon Amour

Hay ciudades que ya no existen. Hay ciudades que son parte de la imaginación. Hay ciudades bajo fuego. Ciudades de fuego. Hay ciudades en las cuales se derriten los pensamientos cuando la lluvia moja. Hay ciudades que, ni lloviendo miles de siglos, lograrán limpiar la tristeza contenida. Hay ciudades grises y ciudades de colores. Hay ciudades que se autodestruyen lentamente.

 
De una vasija de barro y otras cavernas…

Por Kintto Lucas *

Para Firmas Selectas de Prensa Latina

 

Caverna propia

Me fui a volver y ahora estoy entrando en una caverna, en un centro comercial, una cueva, un templo, un espejo, la televisión, el internet, un Parlamento, una casa de gobierno, un partido político, una ong, la globalización económica, la OEA, el consumo, el capitalismo, o tal vez una vasija de barro.

 

Por Kintto Lucas

 

Hoy solo creo en la razón del ermitaño

No de aquel que se retiró a orar en algún monte
como si fuera a buscar la salvación,
ni de aquel que se encerró en un templo
como si fuera a encontrar un resquicio de luz,
ni del que se retiró al desierto buscando un dios
como si los dioses fueran a soportar el viento y la arena sin enfermarse,
ni de aquel que se fue a las cavernas en busca de santidades
como si las santidades fueran parte de la oscuridad profunda,
ni de aquel que andaba descalzamente pobre
como si la pobreza fuera cuestión de zapatos.

Hoy solo creo en la razón del ermitaño...

De aquel que crucificaron por ilegítimo
y por enamorar prostitutas en montes y desiertos,
o el que fusilaron en La Higuera por ser ilegal
como los que cruzan el Mediterráneo,
o el que decidió tomarse el vino
en lugar de comerse las hostias sin sal en algún templo,
o el que prefirió la soledad de la poesía
en lugar de los pasadizos y vitrinas de un shopping,
o el que no aceptó vender sus palabras
aunque se quede solo en medio de la noche,
o el que entró en el templo para expulsar mercaderes
y no volvió nunca más porque ya era un centro comercial,
o el que se tomó una grappa leyendo a Pessoa
en lugar de emborracharse de licor,
de odio y de asco en alguna embajada,
o el que caminó decidido hacia la frontera
pensando que derribaría un muro,
o el que prefirió encerrarse en su mirada y no alquilarla,
aquel que morirá gritando al viento sin esconderse ,
el que no olvida los ataúdes de la memoria,
el que dejó los zapados en el camino o en la orilla,
y el que no teme a la muerte
porque al fin y al cabo,
así sea de rabia, de ternura o de soledad
todos moriremos algún día,
aunque el mundo todo sea una ermita.

En todo caso, hoy… solo creo en la razón del ermitaño.

ag/kl

 

*Periodista y escritor ecuatoriano-uruguayo
 

Por Kintto Lucas

 

Me dicen que compre zapatos,
entonces me siento y escribo,
pienso,
en los zapatos de Aylan Kurdi
flamantes en la orilla,
en los de aquellos que van
de Honduras al paraíso
sin capellada en el asfalto.

 

Por Kintto Lucas*

Para Firmas Selectas de Prensa Latina

 

1. A propósito de la derrota, reivindicar también lo positivo...

Cuando se pierde siempre es más fácil ver lo negativo. Sobre todo cuando esa derrota significa la victoria del fascismo. Sin embargo, viéndolo por el lado positivo, hay algunos logros interesantes.

 

Por Kintto Lucas*

Para Firmas Selectas de Prensa Latina

 

Muchas veces los poetas se preguntan si la poesía sirve para algo. Más allá de aquel poema de Gabriel Celaya diciendo, diciéndonos, que la poesía es un arma cargada de futuro y exigiendo -exigiéndonos “poesía para el pobre, poesía necesaria como el pan de cada día”-, la duda permanece.

 

Por Kintto Lucas*

Para Firmas Selectas de Prensa Latina

 

Miguel de Unamuno vivió una profunda contradicción filosófica durante toda su existencia: creer, o no creer, en Dios. Si William Shakespeare se preguntó -por intermedio de Hamlet- “ser o no ser”, podríamos decir que Miguel de Unamuno vivió la contradicción entre “creer o no creer”.

 
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