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miércoles 10 de agosto de 2022
Lenin Fanon

La democracia como burlesque (II)

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Escribí que en otras circunstancias históricas podría citar a Lenin en el Capítulo III del Qué hacer (1902) y a Fanon en Las mujeres argelinas y el velo (1959).

Al primero porque trata el rol de la prensa y la propaganda obrera en el ojo del huracán revolucionario, del único caso fractura y subversión– la Revolución de Octubre- respecto del Sistema/Mundo capitalista desde que el mismo se tornara hegemónico, a partir del siglo XVI.

Madres de Plaza de Mayo

Y al segundo porque analiza ciertos pliegues poco tratados de la luchas independentistas del universo que por los ’60 se convino en denominar Tercer Mundo y que hacen el centro del campo que trabajo en la Universidad Nacional de La Plata (Argentina): los claroscuros, los silencios y los gritos de la comunicación política y sus posibilidades de sentido por fuera de los dispositivos mediáticos, que podrían sintetizarse en la parábola de los tambores de guerra y las banderas a los pañuelos blancos de Madres de Plaza de Mayo.

Pero pienso y escribo lo que leen- ojalá lo hagan, y de ser así lo agradezco de antemano- en una época y una geografía en las cuales las revoluciones y las independencias suenan a fenómenos del pasado, lejanos y de aparente imposible vigencia, al menos que nos dejemos llevar por los espejismos de una contemporaneidad engañosa, en la cual lo que parece suele no ser y lo que es suele no parecer; pero sobre todo en la que lo que se dice que es, casi nunca es, completándose así el cerco de fuego que nos envuelve entre la obsolescencia por no decir ausencia de toda teoría revolucionaria o de cambio social paradigmático, y la omnipotencia cuasi totalizadora de los discursos y sus dispositivos enunciadores en tanto mercancías/fetiches absolutas.

Razón, algoritmos y Santo Oficio

Michel Foucault

Es por eso que tanto entusiasmo despiertan las citas de Michel Foucault y sus observaciones sobre castigos y vigilancias, panópticos y dominios de los cuerpos (Vigilar y castigar; 1975), y para être à la page también al berlinés Byung-Chul Han, que es coreano, pero de academia alemán, prolífico y mediático divulgador. Éste, en uno de sus más recientes textos, Infocracia (2022), aproxima la idea de que la actual sociedad de la información, a la que caracteriza como régimen, reemplaza a aquella comunidad disciplinada de la que hablaba Foucault; y en ese sentido- e instalado sobre la conmoción de las nuevas tecnologías y modalidades de ellas desprendidas- arriesga que la Razón de la Modernidad y democracia ya fue reemplazada por la lógica del algoritmo regidor, a mi entender casi una suerte de nuevo Santo Oficio invisible y recostado cada noche y cada día sobre nuestras camas, nuestras mesas, nuestros espacios más íntimos.

Comunicación y verdades

Desde ya que juntar o de alguna manera otorgarle similitud de jerarquías a ciertas citas foucaultinas y a otras de Byung-Chul Han puede ser desproporcionado, es cierto.

Sin embargo, apelé a ello porque, desde las múltiples y posibles perspectivas de nuestro campo, que es, tal cual ya lo mencionáramos, el de la comunicación en tanto categoría de lo político, y quizás sin validez para otros puntos de vista, se trata de postulados y afirmaciones que se encuentran en el meollo de nuestro tema/problema.

Nuestro déficit como generación de sujetos intelectuales y políticos: lo enunciado en los primeros párrafos en tanto obsolescencia o inexistencia teórica y su principal o más crucial derivada, el palabrerío constante acerca de la verdad y sus posibilidades.

Afirma el berlinés coreano que el intento de combatir la infodemia con la verdad está condenado al fracaso y ello basta para que las reflexiones crujan.

Si no fuese tan poco académica la expresión cabría decir chocolate por la noticia. No hace falta incurrir en pedanterías de erudición para recordar de cuán antigua data resultan los debates acerca de las relaciones entre verdades y narraciones.

La historia es una literatura contemporánea

El libro La historia es una literatura contemporánea: Manifiesto para las ciencias sociales, del francés Ivan Jablonka (2016) quizá sea suficiente. Si bien se focaliza sobre problemas y quehaceres de la Historia, la Literatura y sus autores, sin temor a extrapolaciones puede ser leído en una clave más abarcadora- y de hecho así propongo hacerlo en la aulas universitarias- para entender la compleja red de relatos y textualidades que le dan vida a aquello que llamamos Comunicación y familiarizarnos así con su punto crucial: la verdad como antiguo problema, desde miles de años antes que existiesen nuestro campo y las denominadas ciencias sociales tal cual hoy son entendidas. En ese sentido, quizás ciertas lecturas que van desde Homero, Heródoto y Cicerón hasta autores de nuestra época cobren otra relevancia.

Vértigos

El escenario que definiéramos como la palabra en tanto fetiche absoluto se complejiza cada hora debido al vértigo alcanzado por el sistema de producción y distribución comercializada de bienes y servicios, en particular el referido a la tecnología y sus plataformas de uso y aplicación, hábitats obligados de esa palabra fetiche.

La vida propia de esa palabra fetiche se desenvuelve sobre un verdadero campo de batalla en el cual se disputan imposiciones o hegemonías de verdades.

Al respecto de esas disputas es posible plantear un modelo teórico y metodológico, consistente en el planteamiento de un nuevo concepto de objetividad, de un nuevo concepto de parcialidad.

Pero antes, una de poesía. De estas calles que ahondan el poniente, / una habrá (no sé cuál) que he recorrido / ya por última vez, indiferente / y sin adivinarlo, sometido / a quien prefija omnipotentes normas / y una secreta y rígida medida / a las sombras, los sueños y las formas / que destejen y tejen esta vida. / Si para todo hay término y hay tasa / y última vez y nunca más y olvido / ¿Quién nos dirá de quién, en esta casa, sin saberlo, nos hemos despedido? / Tras el cristal ya gris la noche cesa / y del alto de libros que una trunca / sombra dilata por la vaga mesa, / alguno habrá que no leeremos nunca. / Hay en el Sur más de un portón gastado / con sus jarrones de mampostería / y tunas, que a mi paso está vedado / como si fuera una litografía. /Para siempre cerraste alguna puerta / y hay un espejo que te aguarda en vano; / la encrucijada te parece abierta / y la vigila, cuadrifronte, Jano. / Hay, entre todas tus memorias, una / que se ha perdido irreparablemente; / no te verán bajar a aquella fuente / ni el blanco sol ni la amarilla luna. / No volverá tu voz a lo que el persa / dijo en su lengua de aves y de rosas, / cuando al ocaso, ante la luz dispersa, / quieras decir inolvidables cosas. /¿Y el incesante Ródano y el lago, / todo ese ayer sobre el cual hoy me inclino? / Tan perdido estará como Cartago / que con fuego y con sal borró el latino. / Creo en el alba oír un atareado / rumor de multitudes que se alejan; / son lo que me ha querido y olvidado; espacio, tiempo y Borges ya me dejan… Límites; Jorge Luis Borges; 1960.

Porque, libre de sus autores, todo texto tiene tantas vidas como lectores; e interpretaciones. Por eso.

(Continuará)

rm/ved

*Periodista, escritor y docente universitario argentino.

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