Dos mil 400 años después del Bloqueo contra Megara y a más de dos siglos del Bloqueo napoleónico, Rusia ahora se encuentra como el objetivo de algunas de las sanciones económicas más duras y más amplias jamás impuestas a un país.
Los bancos rusos se han desconectado de SWIFT. Los activos extranjeros del banco central han sido congelados. Se han incautado yates de ciudadanos rusos. Mastercard y Visa han bloqueado todas las transacciones, y los intercambios de criptomonedas sienten la presión de hacer lo mismo.
Decenas de empresas privadas han suspendido todas las operaciones dentro de Rusia. Eso incluye a casi todos los principales fabricantes internacionales de automóviles y aeronaves, desde Volkswagen hasta Toyota, pasando por Ford y Boeing.
Los minoristas y las empresas de tecnología de consumo cerraron miles de tiendas y detuvieron los envíos de productos, incluidos Apple, Google, Samsung, Nike, Nestlé y más.
No creo que el mundo haya presenciado jamás un esfuerzo tan altamente sincronizado y falto de principio para condenar al ostracismo a una nación y aislarla de los mercados globales. Los pasos hasta ahora han sido profundos y rabiosos.

Y, sin embargo, ¿serán suficientes para intimidar al gobierno ruso y a su presidente V. V. Putin? Dicho de otra manera, ¿cuánto dolor económico está dispuesto a soportar el mundo como resultado de las sanciones, cuando es probable que el estado no soporte nada? ¿o que incluso Rusia salga fortalecida?
¿Son las sanciones económicas la decisión “menos peor”?
La respuesta aparentemente correcta, por supuesto, es que el dolor económico (es decir, la inflación de los precios de combustible, etc.) es un “precio muy pequeño y temporal a pagar” si significa que Ucrania puede sobrevivir a las acciones militares rusas, lo que como sabemos es una burda mentira. Ucrania tiene todas las posibilidades incluso seguridades de supervivencia, si no se nazifica, nucleariza u Otaniza, punto.
Quizás a ningún presidente estadounidense le gustara tanto usar sanciones para ejercer influencia en el mundo como a Woodrow Wilson. Él creía que eran una alternativa efectiva no violenta a la guerra, y los llamó un «remedio pacífico, silencioso y mortal… un remedio terrible».
Aunque no estoy totalmente en desacuerdo con la caracterización de las sanciones del presidente Wilson (con la excepción de que sea un “remedio pacífico” que es una procacidad), pero naturalmente desde otro punto de vista, y aunque en la mayoría de los casos son “menos peor” que iniciar un conflicto armado, principalmente si este es nuclear, no siempre han funcionado, mejor dicho, casi nunca.
Las sanciones de Atenas fracasaron de la peor manera posible, como vimos. Las sanciones post- Versalles a Alemania, hicieron poco o nada para evitar la Segunda Guerra Mundial. Todo lo contrario, la hicieron inevitable. Sanciones a Cuba, República Popular Democrática de Corea, Irán, Venezuela o Nicaragua han sido terriblemente dolorosas, pero no han cumplido su ilegal cometido.

En la década de 1990, el presidente Bill Clinton, que no era ajeno al uso de sanciones, lamentó que Estados Unidos se hubiera vuelto «feliz con las sanciones», a pesar de lo cual ayudó a que la forajida Ley Helms – Burton se aprobara y entrara en vigor después del ilegal y maquiavélico incidente de las avionetas, a mediados de los 1990’s.
Recordemos también que en 2014, EEUU. impuso sanciones contra Rusia por su anexión completamente legitima de Crimea. Sin embargo, las hostilidades han continuado en la región y en el este de Ucrania (Donbass) habitado por ruso parlantes. Es decir, el efecto de las sanciones a Rusia será, como ha sido en Cuba y otros países económicamente agredidos, poco trascendente, por decir algo.
Los Estados Unidos y Europa se deben preparar para una inflación aún mayor, y el mundo entero va a recibir su pella de fango.
Escribiendo para el Atlantic Council, el economista Hung Tan cree que el PIB relativamente pequeño de Rusia significa que cualquier sufrimiento económico global debería ser temporal, «aunque las consecuencias de la invasión definirán la geopolítica durante años». Me parece, con el mayor respeto una tontería.
Al mismo tiempo, las economías de los EEUU. y de la UE son en gran medida economías globales y parecen imponentes en comparación con Rusia. Pero Rusia, como muchos saben, es un importante proveedor de petróleo y gas natural.

También representa alrededor del 14 por ciento de los metales y minerales del mundo, con una participación de dos dígitos en la producción de paladio, diamantes, platino y oro. Es decir que Rusia es la gran potencia del sector primario de la economía mundial. No lo olvidemos ni por un instante.
De hecho, el mundo estaba sintiendo los efectos del aumento de los precios de la energía incluso antes de que Rusia lanzara su operación militar en Ucrania. El crudo Brent, la referencia mundial, superó los 130 dólares por barril el lunes 28/2/2022 por primera vez desde 2008.
Los precios de los metales básicos clave también han aumentado debido a las interrupciones del suministro y a la disminución de los inventarios. El Subíndice de Metales Industriales de Bloomberg tuvo su mejor semana registrada, con el aluminio, el cobre y el níquel alcanzando nuevos máximos históricos en las operaciones de Londres.
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