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viernes 17 de mayo de 2024
florida

Donald Trump y Ron DeSantis, caimanes del mismo pantano (Parte I)

En el estado de Florida existen unos 1,3 millones de caimanes. Los biólogos pueden estimar el tamaño de un caimán en el agua en función de la distancia entre los ojos. Los caimanes machos adultos pueden medir hasta 14 pies (4.24 metros) de largo y pesar alrededor de 1,000 libras (454 kilos).

Donald Trump y Ron DeSantis

Donald Trump y Ron DeSantis, no están incluidos en el Censo de caimanes de la Florida, a pesar de que residen ambos en ese estado y ser de los dos más peligrosos no solo de Florida sino de Estados Unidos y todo el mundo en su conjunto.

Las elecciones presidenciales del 2024 en los EE.UU. y la emergencia del fascismo

Los dos hombres son, sin duda, las figuras más respaldadas del Partido Republicano contemporáneo completamente controlado por la extrema derecha cada día más fascista. Y tanto Trump como DeSantis tienen planes para la Casa Blanca. Obviamente, solo un candidato puede ganar la nominación republicana. La competencia entre ambos caimanes probablemente definirá las primarias republicanas de 2024.

“Podríamos convertirnos en el primer país en volverse fascista a través de elecciones libres”. — William Shirer, El ascenso y la caída del Tercer Reich (1)

Hitler y EEUU

Los pudientes gobernantes de los EE.UU. claramente están transportando la nave del Estado a lo largo de esa corriente de la más extrema ultra derecha, por lo que si el fascismo está destinado a ser parte de las vidas de los auto- llamados “americanos”, tal vez deberíamos dejar de fingir que no podemos ver tan tremenda amenaza y responder de alguna manera antes de que acabe con la humanidad. Al discutir el fascismo tal como existe hoy en los Estados Unidos, se requiere una definición precisa. Si podemos ver imágenes espeluznantes del pasado de esvásticas, botas altas y campos de exterminio, podríamos darnos cuenta de que algunos elementos del fascismo, como la supuesta superioridad racial, han existido en los EE. UU. desde sus inicios y son más generalizados de lo que hemos reconocido hasta ahora.

Cuando dejaba su cargo, el presidente Dwight D. Eisenhower abordó la influencia de las poderosas corporaciones en su discurso de despedida de 1961, durante el cual advirtió sobre lo que llamó el “complejo militar- industrial” aunque no lo llamó fascismo de forma explícita. Fue muy bueno que Eisenhower haya dicho algo sobre el tema, pues es el único presidente estadounidense que lo precisó y definió.

Vistos estos aspectos generales podemos pasar a la actual disputa de dos neos- fascistas por ser el candidato del Partido Republicano en las elecciones presidenciales estadounidense del 2024.

Donald Trump contra DeSantis

Trump ha dominado la política republicana por más de 10 años, desde que declaró su candidatura para las elecciones de 2016 las cuales, debido a una de las socorridas peculiaridades de la democracia estadounidense (el colegio electoral), ganó con varios millones de votos menos que su contrincante.

Trump perdió las elecciones de 2020 (por siete millones de votos), a pesar de que intentó un crudo golpe de estado, putsch fascista puro, mientras que a sus patrocinados les fue mal en las elecciones intermedias del pasado 2022. Se están agravando sus problemas de elegibilidad con una gran cantidad de demandas, investigaciones y escándalos. Todo, desde el putsch del 6 de enero, hasta la investigación de los documentos respecto a los acontecimientos de ese día en el Capitolio, la cena circense con Kanye West y la auditoría fiscal del IRS, entre otros asuntos, está arrastrando a Trump hacia abajo en las encuestas de popularidad.

Dos factores esenciales contra Trump son su edad avanzada y su tremendo bagaje de problemas políticos, sociales, fiscales, irresponsabilidades de todo tipo, anti- mujeres, anti- inmigrantes, y un largo etcétera. Es mucho más fácil decir qué ha hecho bien Trump en su larga vida, que enumerar la infinita lista de lo que ha hecho mal.

Mientras tanto, Ron DeSantis está en alza. Es mucho más joven y está menos “quemado”. Los expertos opinan que no tendría grandes oportunidades contra Trump. Tiendo a no estar de acuerdo con esas opiniones y quisiera explicar mis razones:

En noviembre pasado, DeSantis destrozó a Charlie Crist en las elecciones para gobernador de Florida, “demostrando concretamente” cuán viable él es, al menos a nivel de estado. DeSantis ha saltado a la fama con una serie de acrobacias politiqueras descaradas. De hecho, está liderando a Trump en algunas importantes encuestas recientes, como la de USA Today/ Suffolk University, la cual arrojó que el 56 por ciento de los votantes está a favor de DeSantis, mientras que solo el 33 por ciento de los votantes respalda a Trump, una sorprendente discrepancia de 23 puntos. En consecuencia, ya no es simplemente el principal retador del manto republicano; DeSantis se ha convertido potencialmente en el favorito de la carrera. Y para ello debe dar el difícil salto de un líder ultraderechista a nivel de estado a serlo a nivel federal, de todo el país.

DeSantis está haciendo una gira que lo lleva a los estados clave de las primeras primarias. La apretada agenda incluyó cinco días seguidos de apariciones en Fox News y otros medios de comunicación de derecha, así como por dos ciudades de Texas, una visita a la Biblioteca Reagan en California y una excursión a Alabama, donde fue el orador principal en la cena de invierno del Partido Republicano de Alabama.

También hizo una visita a Iowa solo tres días después de estar programado para dar su quinto discurso sobre el estado del Estado en Tallahassee el 7 de marzo y después visita Nevada y New Hampshire, otros dos estados que adelantan las primarias.

DeSantis ganó la reelección en Florida por márgenes históricos, con recursos económicos muy grandes y un grupo notablemente pequeño de “expertos”, pero muy competente y sin escrúpulos, para ayudarlo en su actividad política. Ese equipo dirige su candidatura para las elecciones de 2024 y está listo para tener una fortísima colisión con el expresidente por la candidatura. Trump dispone de muchísimo dinero, pero no de un equipo tan talentoso, pues se dedicó a destruir sin piedad a sus propios colaboradores.

Ron-DeSantis

Entre el grupo de campaña de DeSantis, destacan Generra Peck quien dirigió las operaciones diarias de la campaña de reelección en 2022, Ryan Tyson uno de los encuestadores republicanos más conocidos de Florida y que ha trabajado para candidatos y organizaciones republicanas en todo el país, Phil Cox quien se unió al equipo en marzo de 2021 y se desempeñó como su principal consultor de política general, Taryn Fenske en el campo de los medios y las telecomunicaciones a través del ecosistema republicano nacional, Nick Iarossi y sus asociados como el cabildero de Capital City Scott Ross. Su esposa Casey DeSantis es, sin duda, la persona más importante que influye las operaciones políticas de DeSantis. La ex personalidad de la televisión de Jacksonville es vista como quizás la primera dama más poderosa en la historia política de Florida.

Otros miembros del equipo son: James Uthmeier quien dirigió la oficina del gobernador durante gran parte del tiempo en que DeSantis se convirtió en una estrella política posterior a la pandemia. Brian Ballard que dirige una de las firmas de cabildeo más grandes de Florida y ha sido un elemento básico en la política republicana durante años. Adam Laxalt uno de los amigos más cercanos de DeSantis y muy influyente en el estado de Nevada. Chris Spencer es la persona clave en la preparación e implementación de propuestas de gastos estatales, muy capacitado y sin reparos ni remordimiento, para cortar dinero de presupuestos sociales y negarle beneficios a la población, mientras mantiene o incrementa los de los grandes empresarios y por ende aumentar aun mas la desigualdad
Brezo Barker es uno de los asistentes de campaña más antiguos de DeSantis y sobrevive en un mundo conocido por sus altos niveles de rotación. Ha sido el principal recaudador de fondos para la operación política de DeSantis durante años. En un momento, fue la única mujer miembro del personal político a tiempo completo en la nómina de la campaña antes de que realmente comenzaran las elecciones intermedias de 2022. Se le otorgó el título de asesora principal durante la campaña de 2022 y sigue siendo un miembro vital del personal en la operación política de DeSantis. Miriam Adelson (viuda de Sheldon Adelson, quien fundó Las Vegas Sands y fue uno de los donantes más grandes e influyentes del Partido Republicano), es también un centro de apoyo financiero de DeSantis. .

Donald Trump, como sabemos tiene mucho acceso a dinero para una campaña electoral, pero en cuanto a equipo no posee hoy nada parecido al de DeSantis. La razón es la carnicería que hizo dentro de sus propias filas, entre ellos:

Steve Bannon, Tom Price, ex Secretario de Salud y Servicios Sociales, Reince Priebus, el Jefe de Gabinete estuvo 189 días en el cargo y fue sustituido por el Gen (ret) John Kelly. Michael Short, el portavoz de prensa de la Casa Blanca reemplazado por Anthony Scaramucci, quien solo duró 11 días. Sean Spicer, Secretario de Prensa de la Casa Blanca, 183 días. Michael Flynn, una de las salidas de la Casa Blanca más controversiales fue la del consejero en temas de seguridad del presidente. James Comey, estuvo al frente del FBI (Buró Federal de Investigaciones) desde el 2013 pero solo duró 110 días durante la administración de Trump. Mike Dubke, estuvo tan solo 86 días como Director de Comunicaciones de la Casa Blanca.

Sally Yates: La Fiscal General trabajó solo 11 días en el gobierno de Trump. H.R. McMaster: Sacado de su puesto como Asesor de Seguridad para hacerle espacio a John Bolton. Rex Tillerson: Ex – Secretario de Estado. Gary Cohn: El Asesor Principal de Economía; el Fiscal General, Jeff Sessions (renunció por órdenes del presidente) y su Vice Fiscal General Rod J. Rosenstei.

Kirstjen Nielsen, secretaria (de Seguridad Nacional); Jim Mattis, Secretario de Defensa; Ryan Zinke, Secretario del Interior; Wilbur Ross, Secretario de Comercio; Sarah Sanders, Secretaria de Prensa; Justin Clark, jefe de la Oficina de Relaciones Públicas de la Casa Blanca, y una larga lista de otros funcionarios altos y medios “quemados” por D. Trump.

Por todo ello, y aunque sorprenda un poco, DeSantis ha logrado organizar un equipo de trabajo mucho más fuerte y leal que el de Trump. No mucha gente prestigiosa está lista a sufrir los desmanes del ex mandatario, quien tiene muy mala fama debido a su falta de lealtad con los subordinados.

Con respecto a la ideología y posiciones políticas, ambos son iguales, no hay diferencias que ameriten elaborar. Son los dos caimanes más grandes en ese “pantano político” que son los Estados Unidos. (Fin de la primera parte).

José R. Oro
José R. Oro

José R. Oro Nació en Cuba en 1952. Geólogo de profesión, es autor de cuatro libros y más de 100 artículos especializados en minería, geología, ingeniería y medio ambiente y muchos otros de temas sociales, política y economía. Habla español, inglés, ruso y portugués. Experiencia en el desarrollo de grandes proyectos mineros y de infraestructura en Cuba, Puerto Rico, Venezuela, Colombia, Finlandia, Estados Unidos y Canadá. Vive en Connecticut, Estados Unidos. Casado.

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