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miércoles 12 de junio de 2024
EEUU

El levantamiento del bloqueo a Cuba sería la decisión correcta y justa

Por Mauricio Chaulón

El 28 de mayo recién pasado, el gobierno de Estados Unidos anunció decisiones sobre su política económica hacia Cuba, presentándolas ante la opinión pública como «beneficiosas».

Sin embargo, es importante preguntarse lo siguiente: ¿para qué intereses serán los beneficios? Esto se puede responder por medio de cómo ha sido el proceso histórico de las agresiones de Estados Unidos hacia Cuba y con los elementos constitutivos de las disposiciones que pretende llevar a cabo Washington.

De manera explícita, el objetivo de éstas, de acuerdo con la publicación realizada por la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), es favorecer al sector privado de la economía en Cuba. Por lo tanto, se puede inferir que la lógica de Estados Unidos es fomentar la división entre la economía pública y la economía privada, para con ello lograr insertar la idea de que solamente las actividades económicas de empresas privadas pueden generar beneficios y desarrollo.

Con esto, lo que pretende Estados Unidos es debilitar al Estado cubano y sembrar el imaginario de que el socialismo debe terminar porque el único camino es la economía privada, pero entendida desde las reglas del mercado y por ende del capitalismo hegemónico y no como la Revolución cubana la ha aplicado. En la propuesta de Estados Unidos, no se indica nada sobre cooperar con la economía estatal, que es el pilar de Cuba.

En realidad, el verdadero problema en Cuba es la política de bloqueo y embargo impuesta por Estados Unidos a la isla desde 1960. La búsqueda constante de asfixiar a la Revolución cubana por medio de lo económico ha ido de la mano con patrocinar a grupos que han llevado a cabo actos de terror e intimidación contra el pueblo cubano, dentro y fuera del país. En este cruel método, una de las estrategias ha sido siempre presentar a Cuba como un Estado terrorista y que fomenta el terrorismo.

Al mismo tiempo, se presenta al gobierno revolucionario cubano como el responsable de los problemas económicos, como si el bloqueo y el embargo no tuviesen nada qué ver. Esta ha sido la manera en que ha actuado Estados Unidos con relación a la Revolución cubana, sean gobiernos republicanos o demócratas; y si bien se restablecieron las relaciones diplomáticas durante los gobiernos de Barack Obama y Raúl Castro, anunciándose en diciembre del 2014 y siendo oficiales a partir de julio del 2015, la política de bloqueo y de embargo no se ha levantado, así como tampoco se ha dejado afuera de la lista de países patrocinadores de terrorismo a Cuba. Mientras eso no suceda, Cuba y quienes nos mantenemos firmes en la solidaridad hacia ella y su proceso revolucionario tenemos el derecho sustentado de sospechar de una medida como la anunciada este 28 de mayo y más aún si se trata de políticas económicas.

Como bien lo dice la declaración del Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba respecto al anuncio de Estados Unidos: «El Gobierno cubano estudiará estas medidas y, si no violan la legislación nacional y significan una apertura que beneficie a la población cubana, aunque solo sea a un segmento, no obstaculizará su aplicación», pero resulta evidente que EEUU. ratifica su voluntad de castigar al sector estatal de Cuba, conociendo que éste presta servicios esenciales como educación, salud, cultura, deportes y otros a todos los cubanos, incluyendo el sector privado; y que es la garantía de la justicia social y la equidad entre los ciudadanos. Por ello se adoptaron medidas recientes por el gobierno estadounidense para perseguir la cooperación médica internacional de Cuba y se han publicado documentos que revelan que continúa la apuesta por privar de ingresos y desestabilizar el país con fines políticos de dominación.

El anticomunismo y el ataque al socialismo revolucionario siguen vigentes en las prácticas, en las ideas y en las mentalidades de gobiernos, sectores, grupos y personas en el mundo.

Mientras tanto, el sistema capitalista no ha resuelto los graves problemas de la humanidad sino más bien, al contrario, los ha agudizado. Si algunos países y algunas sociedades en el mundo capitalista han sufrido menos es debido a la aplicación de políticas democráticas precisamente de carácter social que han debido implementar para no perder los consensos mínimos logrados, pero también porque en ciertos casos tienen un excedente económico históricamente conseguido por medio del colonialismo que generó el despojo de pueblos enteros.

Estados Unidos y Cuba

Desde esa posición dogmática, Estados Unidos y algunos de sus aliados recalcitrantes han afectado a Cuba. No obstante, el sistema cubano no ha pretendido exportarse y mucho menos imponerse como idea, a diferencia de sus agresores. El internacionalismo cubano y sus prácticas de solidaridad son una muestra de relacionarse de manera distinta en un mundo donde prevalecen las desigualdades como producto de formas sistemáticas y sistémicas de dominación del capitalismo salvaje.

El dogmatismo de Estados Unidos mantiene el bloqueo y el embargo, por lo que ahora es posible que la verdadera pretensión con estas medidas de apoyo al sector privado en Cuba sean otra estrategia que busque fracturar no solo la economía cubana, sino la sociedad, las ideas y las mentalidades. Muchas personas dentro y fuera de Cuba pueden caer en la trampa, llegando a pensar que el socialismo no es factible y que solamente el capitalismo dictado con las recetas de los grandes poderes mundiales puede proporcionar «desarrollo». El pronunciamiento del Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba lo sintetiza muy bien:

Una vez más, la decisión del Gobierno estadounidense descansa en su propia visión distorsionada de la realidad cubana, al pretender separar, artificialmente, al sector privado del sector público, cuando ambos forman parte del sistema empresarial cubano y de la sociedad en su conjunto.

Con este anuncio el Gobierno de Estados Unidos pretende dirigirse hacia solo un segmento de nuestra población. No se eliminan ni modifican las medidas coercitivas que más afectan hoy a la economía cubana y los servicios públicos y que dañan duramente el bienestar de toda nuestra población.

De concretarse las medidas anunciadas, Estados Unidos busca poner en una situación de ventaja al sector privado que se ha establecido legalmente y ha crecido bajo las medidas tomadas en acto soberano por el gobierno de Cuba en consulta con el pueblo cubano. Lo mismo ha ocurrido con el acceso a Internet establecido y expandido por Cuba, a pesar de los obstáculos del bloqueo y las restricciones para impedir el libre acceso a cientos de herramientas y sitios web.

Desde la opinión pública debemos de estar atentos y cuidadosos ante esta política que pretende llevar a cabo Estados Unidos. Si el bloqueo y el embargo no son levantados, la intención de que las cosas mejoren para la economía cubana no será real.

Es importante recordar, siempre, que a pesar del cruel bloqueo, Cuba es un ejemplo para el mundo en campos como el de la salud, la educación, el deporte, la agronomía, las ingenierías, las relaciones internacionales, el arte y, principalmente, el humanismo de un internacionalismo de solidaridad que es excepcional. Por lo tanto, el levantamiento del bloqueo y del embargo a Cuba sería la decisión correcta y justa tomada por Estados Unidos, antes que cualquier otra.

rmh/mch

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