Por José Luis Díaz- Granados
En 1970, los jóvenes que nos estábamos iniciando en el difícil, hermoso y hechizante oficio de escribir, nos congratulamos al recibir la noticia de que un contemporáneo nuestro, el narrador venezolano Luis Britto García, acababa de recibir el Premio Casa de las Américas por su novela Rajatabla, en La Habana, Cuba.
Britto García- nacido en Caracas el 9 de octubre de 1940, exactamente el mismo día del mismo mes y del mismo año en que vino al mundo John Lennon-, adhirió desde su febril adolescencia las disciplinas de la creación literaria y la militancia política en la izquierda revolucionaria, pasiones que sigue cultivando con actitud incondicional hasta el día de hoy.
Este hombre bueno, culto y noble de espíritu, cuando tenía apenas 15 años, participó activamente en las multitudinarias y sucesivas manifestaciones en contra de la dictadura militar del general Marcos Pérez Jiménez, la cual se cayó en enero de 1958, cuando el déspota huyó despavoridamente a Miami “como un conejo sonámbulo”, al decir de Pablo Neruda en su famosa Canción de gesta.
Años después, Luis Britto García recibió el título de Doctor en Derecho en la Universidad Central de Venezuela. En la “década prodigiosa” fundó y dirigió periódicos literarios y humorísticos (donde colaboraba además con caricaturas), como Clarín y La Pava Macha.
Su vocación literaria ha sido reconocida a lo largo de más de 60 años fecundos con galardones como el Premio Nacional de Literatura; el Premio Nacional de Teatro Juana Sujo, por Venezuela Tuya; el Premio Municipal de Teatro, por El tirano Aguirre o la conquista de Eldorado; el Premio Municipal de Ensayo por Demonios del mar: corsarios y piratas en Venezuela, y el Premio Ezequiel Martínez Estrada, en La Habana, entre otras distinciones.
Su obra literaria es de una impecable y altísima calidad, multifacética y abundante- más de 85 libros-, en novela, cuentos, ensayos, periodismo, artículos políticos, teatro y guiones de cine. Entre sus libros más sobresalientes citamos: Los fugitivos y otros cuentos, Racha, Rajatabla, Abrapalabra (ésta también, como la anterior, fue reconocida con el Premio Casa de las Américas), Me río del mundo, La orgía imaginaria o Libro de utopías, Rajapalabra, Pirata, El imperio contracultural, Muñequita linda, La ópera salsa (con música de Cheo Regas), Golpe de gracia, Andanada, Pare de sufrir y Arca, libros que testimonian su ejemplar entrega a ese apostolado cultural que como el poema de Miguel Hernández, es un rayo que no cesa.
Luis Britto, consecuente con el curso racional de la historia- entre deslumbramientos, derrotas, tempestades, logros y triunfos-, es un firme y valeroso defensor de la Revolución Bolivariana y al mismo tiempo de las luchas por la emancipación de todos los oprimidos del mundo.
Ha escrito y publicado, además, decenas de ensayos de ciencias sociales, ciencias del lenguaje y numerosas obras teatrales.
Su amigo, el escritor Gabriel Jiménez Emán, lo define en breves y brillantes palabras:
“Nuestro escritor está siempre develando lo oculto, acercándose a lo marginado o marginal, a los extramuros, a la conciencia que nace de la subversión, y eso a su vez le da pie para obtener una conciencia aun mayor acerca de las cosas que ocurren en el continente, esta vez desde una óptica socialista (su visión ha sido siempre y necesariamente socialista) y ello le hace pergeñar un ensayo sobre la Conciencia de América Latina (2002) y aún más, ser más ambiciosamente propositivo en cuanto a un Socialismo del tercer milenio (2008). Es sencillamente imparable”.
En 2020, importantes entidades académicas tanto de Venezuela como de otros países de habla hispana, postularon el nombre de Luis Britto García para el Premio Nóbel de Literatura.
¡Al llegar a la cumbre de sus 85 años, sus amigos, camaradas, lectores y admiradores de todo el planeta, le deseamos larga vida e infinita fecundidad literaria a tan grande y colosal novelista de la patria de Bolívar y Chávez, humanista sin par y emblemático escritor de Nuestra América!
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