Firmas selectas

Artículos de Opinión, comentarios y análisis

viernes 10 de abril de 2026

Sitiar la esperanza

Por Gustavo Robreño Dolz

Se ha reiterado ya lo suficiente y es verdad universalmente aceptada y confirmada por los hechos que el bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos contra Cuba es el más prolongado que se recuerda en los tiempos de la humanidad contemporánea.

Y que ningún otro se extendió acompañado de tal cantidad de sanciones, amenazas, coacciones y violaciones extraterritoriales, codificadas en la infame Ley Helms-Burton, instrumento sin precedentes en la legislación internacional e incluso en la estadounidense, que va más allá que las previstas en los casos de declaración formal de guerra. Le sirve de lejana relación la llamada Ley de Comercio con el Enemigo, que data de la Primera Guerra Mundial en la segunda década del pasado siglo.

Distingue al bloqueo contra Cuba y remarca su absoluta ilegalidad que ha sido rechazado y demandado su levantamiento en 33 ocasiones consecutivas por parte de la mayoría abrumadora- casi unanimidad- de la Asamblea General de las Naciones Unidas, desde 1992 hasta la fecha, reflejando así un suceso sin antecedentes en la diplomacia multilateral.

Si tomamos como punto de partida el momento en que el entonces mandatario John F.Kennedy lo ratificó aun sin aprobación con gresional-febrero de 1961- ha recorrido consecutivamente a 13 administraciones presidenciales de ambos partidos, que con sus altibajos y características propias han decidido mantener el bloqueo y las sanciones anexas sin renunciar a la ilusión de derrocar a la Revolución Cubana y proceder a una hipotética ocupación militar o anexión de la República independiente y soberana establecida el 1de Enero de 1959. El régimen actualmente instalado en la Casa Blanca de Washington así lo ha proclamado de la manera más abierta y provocadora,pisoteando todos los principios del derecho internacional e inventando mentiras gigantescas y absurdas como que “Cuba pone en peligro la seguridad nacional de Estados Unidos”.

Para hacer un recuento sucinto de esta larga historia de desigualdad y atropello como fueron las relaciones entre Cuba y Estados Unidos previas a la etapa actual,recomendamos la lectura de tres obras dedicadas al tema por parte del colega Nicanor León Cotayo (fallecido), analista profundo y acucioso de la cuestión, concentrada en la génesis histórica del bloqueo y cuya tercera edición tituló justamente como “Sitiada la Esperanza”.

Una importante base documental e interpretativa en que se apoya León Cotayo es el libro de reconocida certeza “Nuestra colonia de Cuba”, publicado en 1928 debido a la autoría de Leland Hamilton Jenks, prestigioso historiador norteamericano, que realiza un fructífero recorrido de más de un siglo e incluye la creciente dependencia comercial respecto a Estados Unidos, convertida también en absoluta dependencia política con el paso de los años y de los dólares acompañantes.

La Resolución Conjunta del 58º Congreso del país imperial, adoptada el 18 de abril de1898, fue traicionada e ignorada por sus propios autores y el día 22 del propio mes las fuerzas yanquis marcharon sobre Cuba hasta que el 12 de agosto se firmó el Tratado de paz de París sin la participación de la parte cubana. Están ahí los antecedentes de la nefasta e intervencionista Enmienda Platt que se impuso como Apéndice a la primera Constitución de la República neocolonial recién nacida.

La obsesión hegemónica de Estados Unidos sobre Cuba no se conformó con la inusitada Enmienda, sino que se acompañó-por si fuera poco- con un llamado Tratado Permanente de Relaciones con el país imperial y con un leonino Convenio de Reciprocidad Comercial suscrito en 1903 y renovado en 1934, bajo condiciones aúnmás dolosas y abusivas.

El yugo neocolonial se encontraba apretado hasta el extremo en el caso de Cuba, aún más que a muchos de los vecinos latinoamericanos también sojuzgados y ello se explica por causas históricas fácilmente perceptibles desde que las 13 colonias inglesas de lacosta este obtuvieron el título de Estados Unidos de América y proclamaron su políticade expansión imperial hacia un supuesto “patio trasero” contiguo, que tomó cuerpo programático en la imperialista Doctrina Monroe y se prolonga hasta la fecha actual.

Frustrados todos los propósitos, maniobras y planes yanquis para evitarlo, el triunfo revolucionario en Cuba enfrentó al gobierno imperial con un fenómeno sorprendente e inédito para el cual, evidentemente, no estaban preparados.

Dio inicio a una nueva etapa en que las autoridades de Washington deberían acostumbrarse a tratar con un gobierno cubano que contó desde el principio con el apoyo y el fervor mayoritario de todo el pueblo libremente expresado; Cuba habló por vez primera con voz absolutamente independiente y soberana. Así se hacía oir,reclamando justicia, respeto mutuo e igualdad jurídica entre Estados, con autodeterminación y no intervención.

Cuba se acogía a la letra y al espíritu de la Carta fundacional de Naciones Unidas- de la cual eran ambas partes fundadores- e incluso de la desprestigiada, oscura y controlada OEA, que a esas alturas era dócil ya de los intereses geopolíticos y económicos yanquis.
Las sombras ominosas, ilegales e inmorales del bloqueo económico comenzaban a proyectarse con mayor claridad y expresividad mediante funcionarios y medios de comunicación monopólicos, sin excluir al propio presidente del país.

El subsecretario de Estado, Lester Mallory, es el autor del documento de esa temprana fecha donde aconseja el bloqueo total para provocar “hambre y desesperación”, que conduzcan a un estallido social contrarrevolucionario y así comenzó a cerrarse el cerco del cual- según suponían- el pueblo de Cuba no tendría otra salida que la rendición y el regreso al status neocolonial de dominación.

Simultáneamente, no se dejaban de lado los planes agresivos de terrorismo, atentados einvasión mercenaria organizados y ejecutados por la CIA y sus agentes nacionales y extranjeros, que tuvieron bochornosa culminación en la derrota yanqui-mercenaria dePlaya Girón en abril de 1961, hace 65 años por estos días.

El bloqueo económico, mientras tanto, continuó implantándose y los gobiernos yanquis hacían todos los esfuerzos por darle carácter extraterritorial, ejerciendo presiones,chantajes y sobornos de todo tipo sobre autoridades y empresarios privados de las diversas regiones del mundo, unidas al logro de la ruptura de relaciones diplomáticas y comerciales con nuestro país.

Los primeros síntomas efectivos del cerco radicaron en la disminución gradual de las exportaciones yanquis hacia Cuba, que en esos momentos representaban el 70 por ciento de las recibidas aquí, lo cual consideraban los agresores como un duro golpe sin posible recuperación para la Revolución. Se centraban entonces en la suspensión de la venta de helicópteros para labores agrícolas, la rebaja de la cuota azucarera, la reducción del tráfico marítimo y con mayor peso y trascendencia el cese del suministro de petróleo ala isla.

Ante la abrupta reducción de los envíos petroleros estadounidenses, la Unión Soviética ofreció sustituirlos, la parte cubana aceptó la oferta y dispuso su procesamiento en las plantas refinadoras instaladas, todas propiedad de empresas yanquis, que se negaron a hacerlo, lo cual provocó la intervención gubernamental de las mismas, según las leyes vigentes que preveían esta contingencia.

Quedó así zanjada de esa forma la crisis petrolera que se intentó crear en esos momentos, ante la cual Fidel Castro expresó el 10 de junio de 1960 en la televisión que“estamos ante la primera gran zancadilla contra nosotros. La primera gran zancadilla delos trust y los monopolios, orientados directamente por el Departamento de Estado Norteamericano. Estamos en presencia ya del primer acto de agresión concreta y de un plan para dejar al país sin combustible…Además de un acto de provocación insólita…”

El 4 de julio del propio año llegó al puerto habanero el buque soviético Chervovci, transportando 70 mil 000 barriles de petróleo y tres meses antes, el 17 de abril, el buque tanque soviético Andrei Vichinsky llegaba al puerto de Casilda, en el centro de la isla,con semejante carga.

Quedaba atrás la perversa idea imperial de sitiar la esperanza.

Rmh/grd

Logo de Prensa Latina
Más artículos :

……………………………………………….

Las opiniones expresadas en estos artículos son responsabilidad exclusiva de sus autores.

……………………………………………….