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viernes 8 de mayo de 2026

El movimento Fe y Politica hace história

Por Frei Betto y Claudio Ribeiro(*)

“Fortalecer la democracia, el esperanzar (**) y el bienestar”. Este fue el tema central del XIII Encuentro Nacional del Movimiento Fe y Política, que congregó a líderes y grupos activistas de todo el país en São Bernardo do Campo (São Paulo), entre el 24 y el 26 de abril.

Cabe destacar que estos encuentros han constituido, durante décadas, un espacio único de convergencia entre la espiritualidad, el compromiso social y la reflexión crítica sobre la realidad brasileña.

Más que simples eventos, funcionan como auténticos laboratorios de ciudadanía, donde diferentes tradiciones religiosas, movimientos pastorales, movimientos populares, sindicatos y activistas políticos se reúnen para reflexionar sobre vías concretas de transformación social a la luz de valores éticos y espirituales.

En un país como Brasil, marcado por profundas desigualdades, estos encuentros desempeñan un papel fundamental al reafirmar que la fe no puede reducirse al ámbito privado. Por el contrario, tiene implicaciones públicas y políticas, especialmente cuando se inspira en principios como la justicia, la solidaridad y la dignidad humana.

En este sentido, el Movimiento Fe y Política contribuye a recuperar una comprensión más amplia de la espiritualidad, vinculándola a las luchas por los derechos, la defensa de la democracia y la construcción de una sociedad más justa.

El Movimiento Fe y Política tiene un carácter pluralista. Sus encuentros reúnen a participantes de diversas denominaciones cristianas, así como a representantes de otras tradiciones religiosas y personas sin afiliación religiosa institucional, pero comprometidas con los valores humanistas inspirados en los grandes maestros dela espiritualidad. Esta diversidad fomenta el diálogo, combate el sectarismo y amplía horizontes. En tiempos de polarización e intolerancia, la simple experiencia de la escucha mutua y la convivencia respetuosa se convierte, en sí misma, en un testimonio político relevante.

Además del diálogo interreligioso, los encuentros locales, regionales y nacionales también promueven la articulación entre la fe y la práctica social. Talleres, mesas redondas y celebraciones permiten compartir y fortalecer experiencias concretas, como el trabajo en periferias urbanas, la defensa de los pueblos ancestrales, la economía solidaria y los derechos humanos. Esto contribuye a la formación de redes y al surgimiento de nuevas iniciativas comprometidas con la defensa de la democracia y la transformación social.

La dimensión formativa es otro pilar importante. Al reunir a líderes populares y agentes de base, trabajadores pastorales, teólogos y científicos sociales, los encuentros ofrecen apoyo teórico y espiritual para una acción política más consciente y cualificada. Es un espacio donde se profundiza la comprensión de las estructuras sociales, sin perder de vista la dimensión ética y simbólica que sustenta el compromiso. Así, el Movimiento Fe y Política no solo moviliza, sino que también forma sujetos críticos y comprometidos.

La reunión estuvo marcada por cuatro objetivos principales, tal como se indica en la Carta de Compromiso firmada al finalizar:

“1) Confrontar a la extrema derecha en Brasil y en el mundo, fortaleciendo la democracia mediante candidaturas progresistas en 2026 comprometidas con las luchas sociales, la esperanza y el bienestar;

2) Fortalecer el trabajo de base, contribuyendo a la construcción de un proyecto nacional orientado hacia el Socialismo, el Bienestar y el Reino de Dios;

3) Mantener viva la memoria y ampliar las luchas sociales y políticas, especialmente las de las mujeres, los movimientos negros, los pueblos indígenas y las comunidades tradicionales;

4) Resaltar el papel de las artes, las culturas y la juventud para nuevos protagonismos en la lucha social y política en las periferias”.
Las reuniones también cumplen una función de memoria y continuidad. Revisitar las trayectorias históricas de resistencia y compromiso social ayuda a preservar una tradición que a menudo se invisibiliza. Al mismo tiempo, abren espacios para las nuevas generaciones, asegurando la renovación y actualización de las agendas. Esta combinación de memoria y novedad es esencial para mantener vivo el horizonte liberador que anima el movimiento.

En este sentido, persiste un gran reto, especialmente para las personas mayores (los canosos), una expresión que se ha popularizado entre nosotros. Se trata de crear conciencia para abrir caminos que permitan una mayor participación de los jóvenes.
La Carta de Compromiso de la reunión indica la necesidad de:

“1) Proporcionar espacios reales para la escucha y el diálogo con los jóvenes, reactivar mecanismos permanentes de participación y garantizar una presencia juvenil cualificada en los procesos de toma de decisiones, con coordinación compartida e igualdad en todos los ámbitos, tal como se inició en el XIII Encuentro Nacional del Movimiento Fe y Política.

2) Superar la resistencia centrada en los adultos dentro de las organizaciones y alentar a colectivos, grupos pastorales y líderes a acompañar a los jóvenes, escuchándolos con humildad,compartiendo responsabilidades y reconociendo su protagonismo.

3) Asumir la agenda climática como una prioridad para la juventud e incorporar la justicia socio ambiental en las acciones y la formación. Comprender que la crisis climática afecta directamente la vida, el territorio, el presente y el futuro de los jóvenes.

4) Renovar las metodologías de trabajo con los jóvenes para generar mayor interés. Repensar los lenguajes, las reuniones y los procesos de formación, adoptando métodos más participativos,creativos y digitales conectados con la realidad de la juventud. Esta renovación debe realizarse mediante un proceso de escucha activa a los jóvenes y sus necesidades.

5) Valorar el testimonio de las distintas generaciones y suconexión con la práctica, fortaleciendo un liderazgo coherente yaccesible, capaz de dialogar a partir de la experiencia concreta”.

Finalmente, los encuentros nacionales del Movimiento Fe y Política reafirman la esperanza como fuerza política. Ella se hace‘esperanzar’, en la acertada expresión de Paulo Freire. En contextos de crisis, incredulidad y reveses, congregar a las personas en torno a un proyecto común, inspirado en valores éticos,evangélicos y espirituales, es un acto profundamente desafiante. No se trata de un optimismo ingenuo, sino de una esperanza activa que se traduce en un compromiso concreto con la justicia y la dignidad.
Una vez más, la Carta de Compromiso nos interpela:

“El momento que vivimos, desde una perspectiva global, es sumamente complejo y desafiante. En particular, el continente latinoamericano y caribeño, fragmentado social y políticamente, ha activado sus señales de alerta ante las tendencias fascistas que pretenden mantenerlo como patio trasero de potencias extranjeras.

Desde nuestro continente, surgió en esta reunión el sueño de una reformulación global, donde los países se respeten mutuamente, de modo que la soberanía de cada uno sea el ideal dela convivencia pacífica, fundamentada en la justicia entre los pueblos. Se trata de enfocarse en la multipolaridad, con un fuerte impacto en el Sur Global, donde países como Brasil,soberanamente, necesitan tener una influencia decisiva en l apolítica mundial. Reafirmamos aquí, en particular, el clamor por una Palestina libre, ¡desde el río hasta el mar! ¡Basta ya! No aceptaremos el genocidio del pueblo palestino ni la invasión de tantos territorios soberanos en Oriente Medio y en el mundo”.

La Carta de Compromiso, entre otros desafíos urgentes e importantes, también refuerza las luchas de las mujeres, las personas con discapacidad y neurodivergentes, la población LGBTQIA+ y los grupos que luchan por el derecho a la tierra, la vivienda y la reforma agraria.

La importancia de estos encuentros del Movimiento Fe y Política radica en su capacidad para articular fe, reflexión y acción,promoviendo un diálogo pluralista comprometido con la transformación social y la defensa de la democracia. En un mundo fragmentado, marcado por la violencia y el auge del neofascismo,ofrecen un espacio singular para el encuentro y la comunión, dondelas diferencias no se convierten en divergencias, sino que se ponenal servicio de un proyecto común de humanidad y del logro de lapaz como resultado de la justicia.

Rmh/fb-cr

(*) Claudio Ribeiro: Investigador y profesor en el área de Ciencias de la Religión y Teología, frecuentemente asociado al análisis sobre movimientos populares y el “esperanzar” como resistencia política.

(**) El pedagogo brasileño Paulo Freire popularizó y redefinió laexpresión “esperanzar” (tener esperanza), diferenciándola delsimple acto de esperar. Freire sostenía que la esperanza no debíaser una mera espera pasiva, sino una actitud activa ante la vida, unverbo de acción.

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