Por César del Vasto
Panamá y Nicaragua poseen una historia común, enlazadora de luchas, conquistas y proyectos mutuos.
Antes de la heroica batalla de resistencia del general de hombres libres. Panamá y Nicaragua enfrentaron cinco momentos cruciales, los cuales paso a narrar:
Primeramente, la lucha común contra el colonialismo español, representado por conquistador Pedro Arias de Ávila, quien luego de masacrar a indígenas y decapitar españoles, creó la comunidad de Panamá para partir a Centroamérica y establecerse en Nicarao, hoy Nicaragua.
Luego sobrevinieron los casos de los hermanos Contreras, descendientes de este ejecutor de la corona europea, quienes invadieron Panamá, y el uso con iguales fines de los miskitos por Inglaterra al invadir Bocas del Toro.
Alcanzada nuestras independencias a inicios del siglo XIX, la Republica de Colombia prestó su territorio para cobijar los esfuerzos unionistas centroamericanos de Francisco Morazán, quien vivió en Chiriquí durante los conflictos, y el hito de la lucha común contra el mercenario William Walker.
Las contradicciones entre liberales y conservadores, llevan a los sectores antinacionales a contratar mercenarios estadounidenses para controlar el poder. Los mercenarios en alianza al poder presidencial washingtoniano, aspiran a tomarse las cinco republicas centroamericanas.
Las compañías navieras de esa potencia esclavista competían por monopolizar las rutas de Panamá y Nicaragua; la respuesta espontánea del pueblo panameño en unión del latinoamericano es el incidente de la Tajada de Sandía, batalla armada en la ciudad de Panamá, con saldo a nuestro favor, que las vías diplomáticas intentaron revertir.

Es importante mencionar la herencia panameña del poeta Rubén Darío, Edelberto Torres Rivas, quien afirma en su gigantesca obra:
El matrimonio del panameño de origen veraguense Domingo García y Petronila Mayorga Darío, en Nicaragua, 1819, procrean a Manuel García Darío, padre del poeta más importante de Nicaragua y Nuestra América.
La solidaridad liberal como proyecto de unidad.
Las disputas entre liberales y conservadores lleva a la unidad de los liberales en el continente, a través de las logias masónicas, además de crear los partidos políticos en la vida pública.
No olvidemos que había condicionamientos desde finales del siglo XIX e inicios del XX, el imperialismo inglés y la naciente potencia industrial yanqui incorporan a Nicaragua al mercado agro exportador como abastecedor de materias primas. Ello llevó a las élites a apropiarse de tierras estatales, y las comunales de campesinos e indígenas.
La matrícula a la economía mundial se hizo a través del café, primero, y después del banano, el algodón entre otros productos.
En medio de la sumatoria nacen las organizaciones incipientes de trabajadores, con fines de beneficio mutuo.
Sobre esta precariedad laboral precapitalista se constituye la fuerza patriótica antiimperialista, enfrentando a las potencias en sus objetivos de reforzar la dependencia económica y política.
El problema del Canal.
Desde finales del siglo XIX e inicios del XX, tanto el imperio británico como la emergente potencia yanqui se disputaban el control del Caribe y Centroamérica para construir un canal. Panamá es sumada al mercado mundial a través del ferrocarril estadounidense, es decir de la vía férrea entre dos océanos. Antes, esos intereses estuvieron presentes con el tráfico mulero, que partía de Nicaragua, Costa Rica, hasta Panamá, para el transporte de mercancías coloniales, pero las actuales inversiones y ganancias del camino de hierro, en combinación con el transporte naviero, superaron las expectativas, ampliando el marco de inversiones a las compañías marítimas, las cuales enlazan las economías de Panamá y Nicaragua, con el tráfico comercial yanqui, condicionando la necesidad de la vía interoceánica.
La solidaridad istmeña a la agresión imperialista.
Con la imposición de los tratados colonialistas de 1903 por el naciente expansionismo yanqui en Panamá no sólo se concedió la construcción del canal por Panamá, se estableció ilegalmente su presencia militar en territorio istmeño.
Esa presencia, so pretexto de defender la vía interoceánica, tenía el objetivo de proteger sus intereses en nuestro continente, recordemos que Estados Unidos es una potencia rival de la hegemonía europea.
En Colombia, madura el conflicto entre liberales y conservadores en la llamada guerra de los mil días, iniciada en 1899 a 1903. Belisario Porras, Carlos Mendoza y Eusebio Morales, encabezan la guerra en el istmo, y con apoyo del presidente de Nicaragua, José Santos Zelaya, quien le aportó a los panameños el vapor Momotombo, armas y combatientes, desembarcando en Punta Burica, Chiriquí e iniciando la guerra contra los conservadores en el poder.

Mientras esto ocurría, el presidente Roosevelt presiona a Zelaya a suscribir un convenio en 1901, el tratado Sánchez-Merry, encaminado al control yanqui sobre el proyectado canal.
Con el gobierno colombiano hacía lo mismo, negociaba un tratado a su favor que es rechazado, provocando la implementación del plan B, la independencia de Panamá, antigua aspiración de la burguesía comercial.
Zelaya responde con medidas para construir un ferrocarril, y los yanquis deciden derribarlo, alcanzando ese objetivo en 1910, al imponer un gobierno pro imperialista. En Panamá, el procónsul yanqui, decide presionar el cambio presidencial de Carlos Mendoza, a favor de un presidente “blanco”. Sin comentarios.
La coyuntura de imposiciones sobre Nicaragua y Panamá es la misma por este imperialismo intervencionista, de 1903 a 1910.
Cerrando este ciclo, antecesor de Sandino, se produce la resistencia armada y patriótica de los generales Benjamín Zeledón y Luis Mena contra el agresor yanqui en 1912, justo el año donde Belisario Porras asume la presidencia con la oposición yanqui. Zeledón fallece combatiendo la agresión, y sus descendientes son parte de Panamá.
El General Sandino, testimonio:
El 4 de octubre de madrugada, yendo yo camino de una de las haciendas de mi padre, escuché descargas de fusilería y ráfagas de ametralladoras en las hondonadas del cerro de Pacaya. Se oía después arreciar el formidable combate entablado entre dos mil marines norteamericanos, unidos a quince mil vende-patria nicaragüenses, contra quinientos hombres del General Zeledón, que se defendía heroicamente contra aquella oprobiosa avalancha humana. Los autonomistas nicaragüenses, con el prolongado sitio sufrido en aquella ciudad, tuvieron que comerse hasta sus cabalgaduras.
Nuestro corazón joven y patriota experimentaba desesperante inquietud, pero nada pudimos hacer en bien de la noble y grandiosa causa sostenida por el General Benjamín Zeledón; a las cinco de la tarde de ese mismo día, aquel apóstol de la libertad había muerto y en una carreta tirada por bueyes fue conducido su cadáver al pueblo de Catarina, convecino del mío, en donde hasta por hoy, bajo una lápida lamosa y semidestruida por la intemperie del tiempo se encuentran los restos de nuestro máximo héroe y gran patriota General Benjamín Zeledón.
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Finalmente, el Canal de los Estados Unidos es inaugurado en medio de la primera guerra mundial (1914-1918). Cundió el desempleo en las ciudades de tránsito y los casatenientes aumentan los cuartos de alquiler. El Sindicato General de Trabajadores, dirigido por el Grupo Comunista, crea la Liga de Inquilinos y Subsistencias, dirigiendo la huelga de no pago en octubre de 1925.
El presidente Rodolfo Chiari decide respaldar a los caseros y solicita la intervención yanqui, para aplastar a los huelguistas y revolucionarios.

Esteban Pavletich, revolucionario peruano, y uno de los asesores del sindicato panameño, será posteriormente secretario del General de Hombres Libres, y enlace entre revolucionarios latinoamericanos.
Las contradicciones entre los entreguistas, tanto en Nicaragua como en Panamá, afloraron, y las condiciones permitieron a ambos pueblos levantar las banderas de la patria en el año de 1926, un año después de la agresión yanqui a los trabajadores panameños en huelga de no pago de alquileres.
En la patria de Zeledón se llamó guerra constitucionalista, de 1926 a 1927, donde el futuro general Augusto César Sandino participa del lado liberal contra los conservadores y tropas de marines yanquis, la mayoría provenientes de Panamá.
Y los revolucionarios panameños enfrentan la aprobación de los tratados Kellog-Alfaro, primer intento de reformar los convenios colonialistas de 1903.
La sangre patriótica entre panameños y nicaragüenses bullía. Sandino surge como la figura definitoria en los combates de marzo de 1927, no aceptando la traición de liberales y conservadores en el llamado Pacto del Espino Negro, una forma de tratado de paz, con elecciones programadas para 1928.
Sandino no acepta esa traición, impuesta desde la embajada y cuartel yanqui, iniciando la guerra de guerrillas con la batalla de Ocotal un 16 de julio de 1927.
Los panameños patriotas con su movimiento antiimperialista llevan adelante la batalla política en las calles. Costa Rica, con la revista Repertorio Americano, y El Heraldo de Cuba, publicaron los tratados discutidos en la Asamblea Nacional, generando el despertar patriótico y antiyanqui en la ciudadanía.
La Asamblea Nacional resuelve, el 26 de enero de 1927: Suspender la consideración del tratado suscrito en Washington el 28 de julio de 1926 por los Plenipotenciarios de Panamá y los Estados Unidos de América hasta tanto el poder ejecutivo haya tenido la oportunidad de gestionar una vez más lo conducente a conseguir soluciones que satisfagan plenamente las aspiraciones de la nación.
Aprobado por unanimidad, refleja la derrota de las fuerzas antinacionales y aliadas del imperialismo y una contundente victoria, la primera del movimiento social y popular organizado.
Con esta victoria, se refuerza la solidaridad constituyéndose la Liga Manos fuera de Nicaragua, sección panameña, y en septiembre se constituye el Ejercito Defensor de la Soberanía Nacional, con el general Sandino y sus patriotas.
Ambos pueblos hacen frente en 1928 a la supervisión de las elecciones tanto en Panamá como Nicaragua por parte de los invasores.
José María Moncada, del partido liberal, es proclamado presidente en diciembre, y el 1 de enero de 1929 asume para continuar la guerra de agresión. En el país de la silla eléctrica, Herbert Clark Hoover es electo presidente ese año, decide el retiro de las tropas agresoras, pero deja constituida la Guardia Nacional, al mando del general Adolfo Díaz, entonces presidente títere.
Panamá, a través de Acción Comunal, va organizándose para una toma del poder por la vía armada, contra el gobierno proyanqui de Rodolfo Chiari.
La crisis económica mundial, acelera las contradicciones.
Florencio Harmodio Arosemena, asume la presidencia de Panamá, en medio de profunda crisis política, Acción Comunal decide dar el golpe armado el 2 de enero de 1931, derrocándolo e instalando un gobierno con metas concretas y organizando las elecciones libres en 1932; se alza con la victoriaHarmodio Arias Madrid, respaldado por programa nacionalista de Acción Comunal.
En Panamá, surgen sandinistas, el más conocido, será Alfredo Cantón, respetado pedagogo, siguiéndole: Manuel Fernando Zarate, Gil Blas Tejeira, Demetrio Korsi, Rogelio Sinán, Roque Javier Laurenza, Rodrigo Miró, Domingo Henrique Turner, Cristóbal Ladislao Segundo, José del Carmen Tuñón, Diógenes de la Rosa, José Manuel Quirós y Quirós, este último uno de los fundadores más destacados de Acción Comunal.
En esos años, el general Sandino, envió carta a los presidentes centroamericanos, llamando a la unidad contra el imperialismo y a favor del cese de la intervención en Nicaragua. Arias Madrid la recibió a través del hermano masón Olmedo Alfaro, y estuvo a favor de coadyuvar de forma discreta.
Juan Bautista Sacasa, es electo presidente en las elecciones de 1932, al año siguiente, ambas naciones reciben del imperio acciones distintas con objetivos distintos a los intereses comunes.
En enero de 1933 las fuerzas estadounidenses abandonaron el territorio nicaragüense, sin capturar o vencer a los hombres libres.
Sandino envía propuesta de paz al presidente Sacasa, quien la acepta. El 2 de febrero de 1933, se firma en Managua el tratado de paz, se dispuso una amnistía general y se asignaron al general Sandino y oficialidad, tierras fiscales para trabajarlas, no sin antes el Departamento de Estado crear la Guardia Nacionaly permitir el ascenso de Anastasio Somoza García como gendarme de los intereses imperialistas en el país, y la región.
Año fatídico.
En concubinato siniestro, el embajador yanqui, Arthur BlissLane, saboteó la paz alcanzada con la salida en derrota de los marines, y junto a su gendarme Anastasio Somoza García, jefe de la Guardia Nacional, asesina en una celada el 21 de febrero de 1934, al general Sandino junto a sus compañeros al salir de una cena en casa del presidente Sacasa.
Con doble rasero, el nuevo presidente Franklin D. Roosevelt, quien asumió el 4 de marzo de 1933, reconoció la injusticia del tratado de 1903, pero desde la óptica revisionista eliminó el protectorado y otorgó concesiones a la burguesía industrial, con el tratado General de Amistad y Cooperación, del 2 de marzo de 1936, ratificado por el senado yanqui en 1939.
El tiranicidio como principio del fin.
Rigoberto López Pérez, es una de las cabezas de un entramado de conspiración revolucionaria, que arranca desde finales del siglo XIX, y tiene su objetivo: iniciar el fin de la tiranía. A ciudad de Panamá viaja para buscar ajusticiarlo en la Cumbre de presidentes realizada en 1956, según testimonio de Álvaro Menéndez Franco, aparecido en la revista 18 en esos años, y finalmente logra el objetivo el 21 de septiembre: el dictador Somoza García cae abatido por varios balazos de revolver y es trasladado de urgencia al hospital militar yanqui de la Zona del Canal, donde fallece el 29 de septiembre, iniciando el principio del fin de la dinastía, creada el 2 de enero de 1933, su tiranía alcanzó 23 años.
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