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sábado 29 de noviembre de 2025

Chile- La victoria de Jeannette Jara

Por Gustavo Espinoza M.

El domingo (16 de noviembre) tuvieron lugar las elecciones presidenciales y parlamentarias chilenas. Ellas arrojaron resultados contradictorios, algunos de los cuales alegaron sobremanera a la ultra derecha latinoamericana, que ahora mismo canta victoria segura que el próximo 19 de diciembre proclamará un triunfo sobre el pueblo de Chile.

No obstante, aún es prematuro arriesgar un pronóstico definitivo. Se ha dicho- y es verdad- que en cualquier país, una “segunda ronda electoral” es una nueva elección, sólo que circunscrita a dos candidatos. La polarización que confronta esa realidad torna ciertamente especulativa cualquier apreciación precipitada referida a probables resultados.

Por lo pronto, ya en Chile se avanza en pronósticos: un 64 por ciento se atribuye a la candidatura ultraderechista del señor Kast y un 36 por ciento a la abanderada del movimiento popular. Pero los hechos nos inducen a desconfiar de las “encuestas” que más que “resultados” parecen maneras de orientar a electores colocándolos ante lo que juzgan “hechos consumados”.

Las encuestadoras en Chile han cometido clamorosos errores al pretender “pronosticar” la votación registrada el domingo 16 de noviembre. Para comenzar, le daban entre el 31 y el 33 por ciento a la candidatura de Jara y sólo registró un 26.8 por ciento, Podría suponerse que le adjudicaban un porcentaje mayor para luego decir que “cayó más de lo previsto”, la antesala de una probable derrota.

Pero, buscando “levantar” la imagen fascista de Makario, le daba un empate a 16 por ciento con Kast; en tanto que ignoraban olímpicamente a Franco Parisi, que finalmente obtuvo el tercer lugar con un 19.4 por ciento. Para los “sondeos de opinión” el señor Parisi y su Partido el PdG, simplemente no existía, por lo que el resultado final les golpeó severamente el rostro.

En otro país, hace poco, ocurrió lo mismo: en Bolivia ignoraron al candidato Demócrata Cristiano, el señor Paz, para “levantar” la imagen de un indiscutido vencedor: el ultra derechista “Tuto” Quiroga. También allí el tiro “les salió por la culata”.

Hoy, como una manera de “limpiarse” por lo ocurrido en el país Mapuche, optan apenas por sumar los votos de la derecha más recalcitrante y adjudicarlos todo – como por un embudo- a la candidatura de Kast. Así, no tienen pierde.

Pero como en el fútbol, en política no se puede pronosticar tan fácilmente antes del Partido. Hay que jugar los 90 minutos para saber cómo terminó un encuentro que resultaba arduamente disputado. Hacerlo antes, es desconfiar de la capacidad de los ciudadanos para definir la suerte de su país.

Por lo pronto, hay que juzgar los hechos ya ocurridos. Y a la luz de ellos, subrayar que la victoria de Jeannette Jara en primera vuelta fue un triunfo legítimo del pueblo de Chile que enfrenta esta contienda en condiciones particularmente difíciles.

Como se sabe, el contorno externo resulta altamente desfavorable. Milei, desde la frontera argentina; Paz, desde el lindero con Bolivia; y la administración peruana, desde Dina Boluarte hasta José Jerí; en suma la tenaza del Imperio, juega desde todas las esquinas.

El gobierno de Gabriel Boric perdió fuerza por su actitud contradictoria y su conducta ambigua. Tuvo, en general una correcta política al interior del país salvo en el caso de los Mapuches, con los que no pudo, ni quiso, entenderse nunca; pero sostuvo en el plano externo una línea general confusa y ambivalente que en mucho lo acercó a las pautas Washington y los gobiernos más oscilantes de nuestro continente.

En el caso de Gabriel Boric- como también en el de los gobiernos reformistas del progresismo latinoamericano- la política amorfa, indefinida y finalmente contradictoria, no la ayuda en el diálogo con un pueblo, orgulloso del legado de Lautaro, recogido por hombres de acero hasta Salvador Allende.

Al contrario, ese rumbo, genera confusión y abandono de principios y valores porque opta por asumir lo que, puntualmente, se juzga como lo que “conviene más”, en lugar de lo que resulta más justo.

El otro gran tema que sin duda influye en los procesos de nuestro continente agobiado por dictaduras siniestras, es la actitud hacia el pasado. Para la derecha en todas sus variantes, lo importante es “olvidar” lo ocurrido, juzgar las cosas como algo que “sucedió en el pasado” y que “no vale la pena recordar”; ahora- dicen- “hay que mirar al futuro”, “ver hacia adelante”. Y en eso caen algunos izquierdistas que no sufrieron en el pasado los golpes más directos. “No hay que acumular odio”, suelen decir para echar un poco de tierra a lo vivido.

Pero este no es, sin duda, un buen consejo al pueblo en ningún país. Siempre hay que mirar el pasado, no para deleitarse ni abominarlo, sino para examinarlo críticamente y extraer las lecciones que habrán de permitirnos avanzar. Y es que no hay manera de avizorar la ruta del futuro, sin mirar el camino que seguimos para llegar aquí.

Y en esta materia, los comunistas chilenos tienen para dar cátedra. No solamente porque sufrieron los daños más intensos, sino también porque vivieron y afrontaron las jornadas más heroicas. Fueron actores y protagonistas de ella. Y dieron lecciones de valor y de coraje cada día.

Sin hombres como Víctor Jara o “el chino” Díaz; o sin mujeres como Martha Ugarte o Gladys Marín; no hubiera sido posible escribir la historia del pueblo de Chile ni derrotar al fascismo, tal como ocurrió.

Ahora, en la antesala de la segunda vuelta, Chile está frente a una nueva polarización que, en el fondo, es la misma que golpea el corazón de los chilenos desde hace más de 50 años. Deben optar por el fascismo- es una de sus variantes- o preferir la alternativa popular que encarna inequívocamente Jeannette Jara y que recoge la más rica tradición de lucha del pueblo de Chile.

rmh/gem

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