El genocidio exterior. ¿Dónde están las “sanciones” contra los agresores? Ninguna, se vende al asaltante decenas de miles de millones en letales armas y pertrechos, para que pueda matar mejor.
Introducción
Además de los crímenes contra sus propios ciudadanos, el gobierno saudí y sus aliados han participado de manera atroz en el conflicto interno yemení.
La Guerra Civil del Yemen se ha desarrollado como consecuencia de una lucha de poder que ha estado atravesando de manera crónica la República de Yemen, como consecuencia del golpe de Estado sufrido en 2014 contra el Presidente AbdRabbuhMansur al-Hadi (sunita y aliado de Arabia Saudí) que echó a andar esta nueva fase del conflicto.
Los separatistas del sur y las fuerzas leales al gobierno con sede en Adén, se enfrentaron con los guerreros hutíes, y con las fuerzas leales al ex-presidente Alí Abdalá Salé (de una rama chiita), progresista, receptor de la orden Jose Martí otorgada por el gobierno de la República de Cuba en el año 2000.
En este complejo contexto, se produjo una intervención militar extranjera llamada Operación Tormenta Decisiva que comenzó cuando la coalición de Estados reaccionarios árabes, liderada por Arabia Saudí, emprendió una campaña aérea e invasión terrestre de Yemen el 25 de marzo de 2015, para intentar repeler a las fuerzas hutíes (chiitas), presuntamente respaldadas y armadas por Irán.
Pese a los ataques tan brutales como inefectivos, de la coalición apoyada por los Estados Unidos y por la OTAN, no han podido derrotar a las fuerzas hutíes y la mayor parte de las víctimas son de la población civil.
Además de los terribles bombardeos, el férreo bloqueo al que la coalición internacional liderada por Arabia Saudí somete a Yemen está pasando una sangrienta factura: un niño muere cada 11 minutos.
Esto no es opinión del autor, ni de cualquier organización sospechosa de inclinaciones contra los aliados de los Estados Unidos, lo dice la Organización de las Naciones Unidas (ONU).
Así, la oficina para la Coordinación de Asuntos Humanitarios aseguró en un comunicado que «el conflicto está afectando gravemente a los niños en Yemen. Cada 11 minutos muere un niño”.

La organización mundial también censuró que un 45 por ciento de los menores fallecidos se debió a la malnutrición, resultado del salvaje bloqueo que el régimen de Riad le ha impuesto a ese país.
¿Por qué Yemen?
Yemen no es un país productor de petróleo en gran escala (menos de la mitad de la producción de Cuba), ni tiene muchos otros recursos minerales, pobre en agua, menguados suelos agrícolas, la población tiene un nivel promedio bajo de instrucción y está fuertemente dividida según líneas tribales y de sectas del Islam.
Pero tiene una posición geográfica privilegiada, conectando al Océano Indico (y sus mares y estrechos) a través del Mar Rojo y el Canal de Suez con la cuenca del Mediterráneo.
Por eso el imperialismo británico sólo abandonó el importantísimo y estratégico puerto de Adén a finales de 1967, forzado por una irresistible revuelta popular (la mayoría de las colonias británicas fueron independientes entre cinco y 10 años antes).
La posición del país tiene considerable impacto en la economía y seguridad de todos los estados de la península arábiga, Irán, los países del subcontinente hindú, del Lejano Oriente, Europa, África del Norte y el Cuerno africano. ¡Ah! Me faltaba mencionar Israel.
Para Arabia Saudí, el movimiento revolucionario chiita y el pensamiento nasserista – socialista muy vivo en la población yemení, es una amenaza directa para la putrefacta monarquía absoluta que rige uno de los países más ricos del mundo.
Poderoso caballero es Don Dinero.
Mientras los países de la Unión Europea se “horrorizan” ante la tragedia, de hecho, un abierto genocidio que sufre el pueblo yemení, le siguen vendiendo pertrechos que sirven para la muerte de decenas de millares de civiles.
Aviones fabricados en Europa, armas y misiles británicos, bombas italianas, buques de guerra franceses, municiones de varios países de la Unión Europea llegan en torrente continuo a manos de los asesinos de Riad.
Por ejemplo, España sigue vendiéndole armas a la monarquía saudí para atacar bárbaramente a Yemen, al mismo tiempo que le entrega armas a Ucrania para defenderse de la “agresión rusa”. Abierto doble estándar moral.

En el caso de Estados Unidos, vende muchas decenas de miles de millones en armas.
Aviones F-15 de última generación, misiles antiaéreos, bombas de precisión, y prácticamente cualquier tipo de armamento existente en los arsenales del Pentágono llueven a manos de los genocidas.
Miles de mercenarios, la mayoría latinoamericanos, combaten con las tropas de la coalición contra el pueblo yemení. ¡Horror de horrores!
Los hijos enfrentados del Profeta. Progreso versus estancamiento histórico.
El Islam es una religión monoteísta basada en el Corán y se aceptan también como libros sagrados la Torá (el Pentateuco de los cristianos), los Salmos y el Evangelio.
El Corán establece como premisa fundamental (shahada) para sus creyentes que «No hay más Dios que Alá y Mahoma es el último mensajero (profeta) de Alá».
Es la segunda religión más grande del mundo, tras el cristianismo, y la que tiene mayor crecimiento en términos de seguidores, quienes se estima alcanzan mil 800 millones de personas o el 25 por ciento de la población mundial, a los que se conoce como musulmanes.
Los musulmanes son la mayoría de los habitantes en 50 países, los más poblados entre ellos son Indonesia, India (donde son una minoría de unos 180 millones de habitantes), Pakistán y BanglaDesh.

En la península arábiga, donde el 97 por ciento de la población es musulmana, Yemen con 27 millones de habitantes es el segundo país más poblado después de Arabia Saudí (33 millones).
El Islam se inició con la prédica religiosa y las acciones militares de Mahoma en el año 622 en La Meca (en la actual Arabia Saudita).
Bajo el liderazgo de Mahoma y sus sucesores, el Islam se extendió rápidamente a toda Arabia y después por Eurasia, Norte de África y otras regiones. En Estados Unidos hay casi cinco millones de musulmanes que practican activamente el Islam, en Rusia 21 millones, en China 20 millones y en la Unión Europea cerca de esa cantidad.
Dentro del Islam hay varias tendencias, las principales de las cuales son la sunita y la chiita. Cerca del 90 por ciento de los musulmanes son suníes (solo son minoría frente a los chiítas en Irán, Iraq y Líbano).
Creen que Mahoma fue un profeta, un ser humano ejemplar y al que deben imitar en todos los casos. Los chiítas, la segunda rama mayor del islam, siguen preceptos diferentes a los de los suníes y existen en la mayoría de los países islámicos, principalmente en Irán, Iraq, Azerbaiyán, India, Paquistán, Líbano y Barein.
Se denominan también chiítas a otras sectas tales como las del grupo ismailí, los alawitas de Siria (de donde procede el presidente Bashar al-Ásad), los zaídes del Yemen, entre otros.
Pero el enfrentamiento hoy día no tiene mucho que ver con rituales y creencias. Para decirlo con claridad, los chiítas tienen una cultura republicana y rechazan firmemente a los monarcas absolutos (como pasó con el Shah en Irán a fines de la década de los 70s). Están enfrentados con el imperialismo de los Estados Unidos y en general apoyan a todos los movimientos progresistas en el mundo islámico, sea en el Líbano, Palestina, Siria, Iraqy, por supuesto, Yemen.
La oposición al Israel sionista no es verbal como en otros países de la misma fe, sino muy real y comprometida. Apoyan a Venezuela, Cuba y otros países que no se arrodillan ante la Casa Blanca.
Por todos estos factores, era inevitable un enfrentamiento a muerte entre la reacción monárquica wahabita (secta sunita ultraconservadora de pensamiento medieval) de Arabia Saudí y las posiciones progresistas de países como Irán, Siria y Yemen.
Con la defección de Turquía del bando de los seguidores incondicionales del imperialismo estadounidense y la resurrección de Rusia como gran potencia presente en el Medio Oriente, Arabia Saudí, ahora segundo gendarme regional de los Estados Unidos en la región, pasó a la agresión abierta contra Yemen.

No es una invasión “simbólica” , o de “pacificación”: Entre todos los miembros de la coalición (Arabia Saudí, Kuwait, EAU, Catar, Egipto, Marruecos, Jordania, Bahréin, Senegal y Sudan) suman casi 200 mil invasores en Yemen- el 75% de ellos del ejercito de Riad-, operan más de 200 modernos aviones de combate y decenas de buques de guerra, a pesar de lo cual no han podido doblegar a las milicias yemeníes, y están perdiendo la guerra, con un estimado de cinco mil muertos y 25 mil heridos en combate (de ellos según datos de la ONU, tres mil 984 muertos y 19 mil 500 heridos saudíes).
En esas circunstancias, el perverso Bin Salman, pasó a usar de lleno el arma del genocidio, en un brutal remedo de Valeriano Weyler más de 120 años después.
Desde el 2017 el ejército de Arabia Saudí sitia y bloquea a Yemen. Sus aviones impiden el uso de los aeropuertos y sus navíos no dejan atracar embarcaciones en los puertos de Hodeida o Adén.
Alimentos, medicinas y combustible imprescindibles para la vida de millones de personas no pueden llegar a su destino. La destrucción por hambre de la población civil yemenita se ha convertido en un objetivo y es usada por Riad como un arma de guerra. UNICEF informa que 400 mil niños están en riesgo de morir a causa de severa malnutrición si no les llega comida pronto y de forma estable.

El bloqueo es un crimen humanitario de extrema gravedad, Yemen depende de la importación de alimentos en un 80 por ciento y el 70 por ciento de ellos llega por el puerto de Hodeida.
Los precios de los productos básicos son ya tan caros que la mayoría de la población no puede comprarlos. Unos17 millones de una población de 27 millones 500 mil pasan hambre y siete millones dependen de la ayuda humanitaria para subsistir; dos millones de desplazados por la guerra no pueden recibir socorro.
Por si esto no fuera suficiente, el país enfrenta una crisis de cólera peor que la sufrida por Haití en el año 2011. Según la Cruz Roja Internacional al menos 370 mil personas han sido infectadas por la enfermedad y se han reportado mil 800 fallecimientos por tal causa solo en el 2019.De COVID-19
Hay pocas dudas de que estamos asistiendo a un genocidio. El bloqueo saudí está encaminado a destruir total o parcialmente a la población por razones políticas; por no aceptar un gobierno impuesto por Riad.
Los actos criminales catalogados como genocidio incluyen “matanza y lesión grave a la integridad física o mental de los miembros de un grupo, sometimiento intencional de grupo a condiciones de existencia que hayan de acarrear su destrucción física, total o parcial” Objetivos indudables del actual bloqueo saudí contra Yemen.
Llama la atención la supina pasividad de los partidarios de las intervenciones humanitarias cuando tiene que ser activada contra amigos de Washington. Una pasividad que contrasta con la acción febril desatada cuando son contrarios a estos poderes quienes amenazan a la población civil. Venezuela es un ejemplo.

Pero no ha sido solo en Yemen. Cuando a inicios del 2011, la población de Barein (de considerable composición chiita) se sublevó contra la monarquía local ingresaron a esa nación efectivos militares de Arabia Saudí (varios miles de soldados), 500 policías de Emiratos Árabes Unidos, otros 500 soldados de Kuwait y un grupo de asesores jordanos.
Después que aplastaron la rebelión del pueblo, el gobierno de Barein anunció “que las fuerzas leales al Rey HamadBinIssa al Jalifa han frustrado un complot extranjero contra su país y contra las casas reinantes sunitas de los países del Golfo Pérsico” y agradeció “el apoyo de los miembros del Consejo de Cooperación del Golfo en esta crisis”.
En la actualidad los Estados Unidos y sus aliados de la OTAN, Israel y la coalición ultra reaccionaria encabezada por Arabia Saudí se preparan para agredir a Irán, con lo cual llevarán a la humanidad al borde de la catástrofe.
La Comunidad Internacional está obligada a parar por los medios que sean necesarios el genocidio interno y externo del principebin Salman con el beneplácito e instigación de los EE.UU., la OTAN e Israel.
rm/jro