Por Gustavo Robreño Dolz
La descomunal, multifacética, calumniosa y burdamente mentirosa campaña mediática que acompaña los planes frustrados del gobierno imperialistade Estados Unidos contra la decisión firme del pueblo cubano de defender la soberanía, la independencia, la constitucionalidad y el derecho a otorgarse el destino que sea de su mayor elección y preferencia, la autodeterminación y no intervención prescritas en la Carta Fundacional de Naciones Unidas, se ha convertido en objeto de estudio por parte de analistas, historiadores e investigadores que buscan escrudiñar en las raíces de semejante odio y manipulación, indisimulados y cínicos.
Tal guerra ha demandado los más infinitos recursos financieros, técnicos y materiales, un capital humano generalmente mediocre, pero costoso. Esos mismos estudiosos no recuerdan antecedentes semejantes y aprecian, por el contrario, un recrudecimiento cada día más en vano, pero refugiándose hoy en los más recientes desarrollos de las comunicaciones y los artificios que las conducen, en particular las llamadas “redes sociales”.
Los académicos e investigadores de referencia han llegado a la conclusión de que en estos momentos existe una trilogía mediante la cual se conducen estas operaciones contra Cuba, enmarcadas en lo que, llevado a un lenguaje más sencillo, se traduce en framing (encuadre o definición del tema); setting (establecer la agenda a seguir) y gaslighting (sembrar la duda sistemática).
El manejo en conjunto de estos tres términos o haciendo énfasis en cada uno según sean la situación y los casos escogidos sobre los cuales insistir es decidido por los manipuladores en su momento e intentan imponerlo. Desde que Cuba fue declarada hace meses como “peligro inusual para la seguridad de Estados Unidos”, el tema del “colapso” o el “derrumbe” pasó a sustituir en buena medida al desgastado de que “se niega a colaborar con las acciones contra el terrorismo” entonces en boga.
Los medios digitales han venido a sustituir a los impresos, radiales o televisados, por cuanto las jóvenes generaciones se han convertido ya. -según los propios autores, en el objetivo principal y casi exclusivo de sus campañas, en el entendido de que las personas con mayor madurez, experiencias, vivencias y educación más completa son mucho más difíciles de hacerlas cambiar de opinión o de dudar ante las falacias, mentiras o inventos sin verificar y sin evidencias convincentes.
Noobstantelas malvadas y perversas intenciones de la trilogía digital contra Cuba, ellas se han visto acompañadas por magros resultados y reiterados fracasos, según también constatan instituciones norteamericanas estudiosas del asunto y así lo han hecho público, como The Black Alliance forPeace.
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