Cuba: La resistencia creativa
El concepto de Revolución y las transformaciones económicas y sociales
Por Gustavo Robreño Dolz
Vistas con sentido del momento histórico y con la convicción de que ello es “cambiar todo lo que debe ser cambiado, con igualdad y libertad plenas”, -como plantea el Concepto de Revolución expuesto por Fidel Castro el 1º de mayo de 2000,- las transformaciones económicas y sociales puestas en marcha en Cuba mediante las leyes, decretos-leyes, acuerdos y resoluciones emitidas según sus facultades constitucionales y demás normativas jurídicas vigentes por parte de la Asamblea Nacional del Poder Popular, el Consejo de Estado, el Consejo de Ministros, el Presidente de la República y los órganos correspondientes de la Administración Central del Estado,- previa la discusión y aprobación en el Pleno extraordinario convocado a ese efecto por el Comité Central del Partido Comunista de Cuba-, ellas resultan vitales por su carácter democrático, participativo e inclusivo de todas las fuerzas y sectores de la sociedad en estrecha unidad y comprensión profunda de la necesidad y urgencia de adoptarlas y ejecutarlas en breves plazos. Son 192 las normas jurídicas que las sustentan hasta el momento.
Las 176 transformaciones y 23 ejes u objetivos temáticos componen un abanico abarcador basado en el más amplio análisis por científicos, académicos y especialistas junto a autoridades políticas y administrativas en ejercicio aportando todos sus experiencias, positivas y negativas, aciertos y errores, en un trabajo arduo conectado con la realidad cotidiana y las diversas fases y experiencias vividas durante más de 60 años.

No es posible ignorar que esas más de seis décadas han transcurrido bajo el más prolongado, cruel y recrudecido bloqueo de los gobiernos de Estados Unidos en lo económico, financiero y comercial conocido por la historia moderna, al que se ha sumado ahora el bloqueo energético extraterritorial que impide la llegada de combustibles.
En medio de ese tenso y siempre precario panorama, acompañado de agresiones terroristas y mediáticas, la Revolución Cubana encabezada por Fidel Castro desarrolló al país desde todos los puntos de vista, haciendo especial énfasis en lo social y convirtiéndose en ejemplo para el resto del sur global, que los gobiernos estadounidenses han intentado borrar desde entonces para evitar comparaciones y aspiraciones que sean engorrosas a su pretendido poder hegemónico.
De este modo, se explica que los enemigos del proceso revolucionario y socialista cubano hayan reaccionado esta vez con furia irracional y demente ante las transformaciones que comienzan a ponerse en práctica de manera exitosa y con el pleno apoyo popular de todos los sectores, de las organizaciones de masas y sociales, de las más diversas ramas del saber y el conocimiento.
Una vez más han resultado fallidos, y lo son porque no han logrado doblegar ni confundir, no han logrado rendir ni comprar, no han podido silenciar al pueblo trabajador ni hacer que rehuya los sacrificios presentes que tampoco excluyen las necesidades de la defensa y su preparación y disposición, siempre alertas junto al orden interior y la seguridad ciudadana.
Las transformaciones económicas y sociales en curso, han de verse también a través de la óptica del Concepto de Revolución como un acto cuajado de soberanía y decisión firme, de “emanciparnos por nosotros mismos y con nuestros propios esfuerzos”, fieles seguidores de los numerosos ejemplos que la brava historia del pueblo de Cuba nos ha brindado en cuanto a valor, inteligencia, sabiduría y heroísmo: todo en una sola pieza.
Y mientras las transformaciones se abren paso y avanzan en la búsqueda de resultados, novedosos y fecundos en lucha incesante contra el bloqueo yanqui, experiencias más ajustadas a la realidad y siempre en favor del pueblo trabajador como ejecutor y beneficiario de la Revolución “de los humildes, por los humildes y para los humildes”.

El Partido subraya y desarrolla su coherencia y unidad, junto a la vinculación más estrecha con las masas por parte de sus organizaciones de base, su dirección a todos los niveles encabezada por el primer secretario Miguel Díaz-Canel Bermúdez y continuando así un camino que Fidel abrió, prosiguió y legó para las generaciones venideras y no podrá ser jamás abandonado.
Dentro de ese enfoque democrático y participativo, el Primer Secretario ha señalado que “si los trabajadores no hacen suyas las transformaciones, no habrá transformación” y que esto solo se logrará mediante la participación activa de las masas, con su trabajo y con sus ideas e iniciativas, pues “la propia marcha de la implementación nos va a decir cosas que tenemos que corregir por el camino y quién mejor que los trabajadores para darse cuenta de estas cosas…”
Las transformaciones económicas y sociales no son solo una muestra evidente de resistencia creativa sobre principios ya establecidos y confirmados en la práctica; es la mejor y más absoluta demostración de que el pueblo cubano no regresará a la Cuba de antaño, ni a la explotación neocolonial ni a la injerencia extranjera; no se arrodillará ante las recetas neoliberales del FMI, universalmente fracasadas.
Frente al bloqueo criminal y los problemas propios, hallará “las soluciones propias”, como nos enseñó y predijo José Martí.
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