Por Frei Betto
La 18.ª Cumbre de Líderes de los BRICS, celebrada en Nueva Delhi los días 12 y 13 de septiembre, fue la más compleja y tal vez la más importante desde la creación del bloque. Presidida por la India bajo el lema «Resiliencia, Innovación, Cooperación y Sostenibilidad», la reunión cerró un ciclo que transformó a los BRICS de un acrónimo económico en un actor político central.
Hoy, el bloque ampliado- Brasil, Rusia, India, China, Sudáfrica, Egipto, Etiopía, Indonesia, Irán, Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudita- representa el 45 por ciento de la población mundial, el 40 por ciento del PIB en paridad de poder adquisitivo y el 25 por ciento del comercio global. Sumando a los socios e invitados del «segmento ampliado», entre los que se incluye Cuba, más de 30 países se reunieron en Nueva Delhi.
Los miembros de los BRICS llegaron a la India divididos. La guerra iniciada por Estados Unidos e Israel contra Irán hace seis meses cerró virtualmente el estrecho de Ormuz y elevó el precio del barril de petróleo por encima de los 100 dólares. Dos integrantes del bloque se encuentran en bandos opuestos: Irán, miembro desde 2024, y los Emiratos Árabes, que suspendieron las transacciones con Teherán tras ser alcanzados por misiles.
Encontrar un lenguaje común sobre el conflicto en la declaración final suponía la gran prueba de madurez. Se logró. El evento concluyó con un consenso en torno a cuatro puntos fundamentales:
1) Preocupación por la escalada de tensiones en Oriente Medio provocada por la complicidad entre Estados Unidos e Israel, y defensa de la integridad y soberanía de los Estados;
2) Los líderes condenaron la imposición de sanciones unilaterales y medidas coercitivas contrarias al Derecho Internacional, incluidas las sanciones económicas y secundarias que afectan a poblaciones vulnerables;
3) Defensa de Cuba: a petición de la diplomacia brasileña, representada por el canciller Mauro Vieira, los BRICS expresaron su preocupación por el endurecimiento del criminal bloqueo impuesto por la Casa Blanca. Asimismo, exigieron el fin de las restricciones económicas y financieras, en conformidad con las resoluciones de la ONU;
4) Gobernanza global: Fuerte defensa de la reforma del orden mundial y de la ampliación del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, reforzando el papel del multilateralismo.

En un mundo marcado por sanciones occidentales, aranceles y el uso del dólar como arma política, la agenda económica ha dejado de ser meramente técnica. El presidente del Banco Central de la India, Sanjay Malhotra, puso sobre la mesa la interconexión de los sistemas de pago rápido y de las monedas digitales de los bancos centrales (conocida como CBDC por sus siglas en inglés) de los miembros. La idea es reducir costos, facilitar el comercio en monedas locales y disminuir la dependencia del dólar. Es una agenda que irrita a Washington- Donald Trump ya calificó a los BRICS de «antiamericanos»-, pero que interesa directamente a Brasil, mayor exportador de soja y carnes, y a la India, gran importadora de energía.
Xi Jinping realizó su primera visita a la India en siete años. Narendra Modi y Xi negociaron la normalización de las relaciones tras años de tensión en la frontera del Himalaya. Al mismo tiempo, Modi se reunió con Vladimir Putin para reafirmar la compra de petróleo ruso, incluso bajo presión estadounidense. La India, que mantiene buenas relaciones con Rusia, Irán, los países del Golfo, Estados Unidos e Israel, se posiciona como el único puente posible tanto dentro como fuera del bloque.
Brasil desempeñó un papel similar al defender una «Gobernanza Global Inclusiva y el Fortalecimiento del Multilateralismo».

Con una ONU debilitada y un G20 paralizado por vetos, los países del Sur Global ven a los BRICS como un espacio de estabilidad. La presencia del secretario general António Guterres en Nueva Delhi no fue meramente protocolaria. El bloque debatió sobre la reforma del Fondo Monetario Internacional (FMI), del Banco Mundial y de la Organización Mundial del Comercio (OMC), así como sobre las normas para el comercio agrícola, la transición energética y la inteligencia artificial.
La reunión en la India no creará un nuevo orden mundial en dos días. Sin embargo, puede consolidar tres mensajes: que es posible mantener la unidad aun con divergencias internas serias, que existe una alternativa técnica al sistema financiero dolarizado y que el centro de gravedad económico y político del mundo ya se ha desplazado.
En un escenario de guerras simultáneas en Ucrania y Oriente Medio, crisis climática y fragmentación comercial, los BRICS dejan de ser simplemente un club de economías emergentes. En Nueva Delhi, se presentaron como un laboratorio del multilateralismo que está por venir.
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